La patria de Secundino Delgado: sin capitalismo ni Estado

Canarias tiene en común con Corea y Bretaña que los considerados padres de esas naciones defendieron ideas libertarias. Secundino Delgado (1867-1912), considerado padre de la patria canaria, así se definió en su autobiografía [Vacaguaré… ¡Vía Crucis!], dejándolo bien claro citando al propio Bakunin:

“Antes que nacionalista, soy libertario. Mientras aliente, bregaré por la autonomía de los pueblos y de los individuos cueste lo que cueste. (…) Todo por y para la libertad de los pueblos y de los hombres. Como Bakunin, que al mismo tiempo que predicaba la gran revolución política-económica-social, no abandonaba las regiones conquistadas y sometidas a potencias extrañas”.

Confeso lector impenitente de autores anarquistas, incluso fue, en la madrileña Cárcel Modelo, compañero de celda de Vallina –el amigo de Salvochea, que intercedió por su ilegal situación, dándola a conocer en todas partes–, publicó cuentos en La Revista Blanca y en los años de la II República, En Marcha, el portavoz cenetista isleño, seguía publicando también artículos suyos cuando ya hacía veinte años de su fallecimiento… Había conocido el anarquismo en sus años juveniles en Florida (EEUU), entre los obreros cubanos dedicados a las labores del tabaco con los que trabaja, con los que se vincula en luchas obreras y participa del periódico El Esclavo.

Como sucede con Masson, en Bretaña y con Kim Jwa-jin, en Corea, desde posiciones de la derecha y de la izquierda autoritaria, el pensamiento de Secundino Delgado es mutilado, desgajándolo precisamente de su marca libertaria. Así, recientemente, en una vivienda en la que residió en el municipio de Arafo, se inauguró una Casa Museo dedicada a su figura donde se le presenta como un “nacionalista” y donde queda como anecdótico y ridículamente intrascendente su sesgo libertario. En la referida inauguración incluso estuvo presente el mismísimo Presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, y diversos cargos públicos, autonómicos, insulares y municipales de la derecha nacionalista, así como personas pertenecientes a colectivos nacionalistas e independentistas partidarios de la continuidad del actual orden social capitalista.

No es Secundino Delgado el único punto de encuentro entre independentismo y anarquismo en Canarias. En los años de la II república se manifiesta también dentro del cenetismo posiciones que utilizan el término independencia en su discurso revolucionario. Posiciones que son recibidas con natural preocupación en artículos de la prensa burguesa. También Manuel Pérez, uno de los secretarios generales de la CNT en Canarias durante esa época, escribía sus artículos deslindando claramente a Canarias de España y reconociendo el carácter colonial de las islas.

Tras la muerte de Franco, no son escasos los militantes del MPAIAC que se identifican con el anarquismo. Uno de ellos, Miguel Pardo, “Miguelón”, trágicamente fallecido cuando se encontraba ya alejado de las actividades armadas, en coherencia con sus planteamientos revolucionarios, también impulsó la defensa ecologista –siendo uno de los pioneros de ese movimiento en Canarias–, propiciando experiencias de vida comunitaria, con la presencia de vida autosuficiente y agricultura ecológica.

En esta época, la irrupción del componente nacional, que arraiga particularmente entre las clases populares, no fue tampoco ajeno a la misma CNT. En su seno, se realizaron debates al respecto, cuyas conclusiones fueron publicadas en la revista Bicicleta por el año 1980. Desde un obvio rechazoa las autonomías de Estado, que se comenzaba a configurar, a la proclamación del derecho a la autonomía e independencia de todos los pueblos y la federación libertaria que nace de la autoorganización y la autogestión:

“…derecho a la independencia y autonomía de los pueblos [que] ha de quedar incluido dentro del proceso de la lucha de clases y la consecución de la emancipación de la clase trabajadora en su conjunto. Porque para nosotros no existe liberación de la opresión del Estado central, si no existe emancipación de los trabajadores mediante la destrucción de cualquier Estado; ni existe liberación de los pueblos sin emancipación de los trabajadores y destrucción del capitalismo”.

Es en la década de los ochenta del pasado siglo cuando lo nacional es asumido específicamente como un manifiesto ámbito de lucha dentro de lo libertario. Y lo es, paralelo al paulatino debilitamiento del anarcosindicalismo, desde el área de los colectivos autónomos que surgen en diversos puntos de la geografía canaria, con sus publicaciones y otras actividades. El pionero en ello y el más conocido, fue el COA, de Las Palmas de Gran Canaria, que interviene desde el antimilitarismo y aglutina en su sede, La Casa Verde, a la juventud radicalizada y combativa, y cuyas acciones también se extienden a toda la isla. El COA, junto a gentes de otros colectivos, hizo posible que dejara de desarrollarse la colonialista celebración del día de la militarmente obligada “incorporación de la isla a la corona de Castilla”, pero innumerables fueron sus actividades y acciones que le hicieron inmensamente conocido. Otros colectivos como Arabisen –desgajado del COA, y participante de las Xerrades Internacionals Anarcoindependentistes en 1990–, El Baifo, Grito de Protesta, etc., realizaron tareas en consonancia con la necesaria intervención libertaria en la liberación nacional.

Básicamente son textos de estos colectivos que actúan en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, los que integran los artículos que conforman el conocido como “Libro Negro” por el color de sus tapas [en realidad, Canarias: independencia y autogestión es su título], tras una ardua tarea de rastreo y recuperación, que fueron dando como resultado paulatinas reediciones, siempre de factura artesanal, donde se incorporaban nuevos. El mismo colectivo editor realizó una labor de debate y profundización teórica, vertidos en documentos internos y comunicación digital, que apenas tuvo trascendencia, salvo la organización de alguna charla en algún centro social, además de la edición de un único número de una publicación contrainformativa, bajo la cabecera Imobad.

2012 fue el año en el que se celebró en el Espacio Social La Casa, de La Orotava (Tenerife), las jornadas Independencia y autogestión en Canarias: encuentros y desencuentros, donde participaron como ponentes compañeros catalanes de Catarco y de Negres Tempestes, además de gentes del país. Estas concurridas jornadas supusieron el encuentro de personas identificadas con el anarcoindependentismo y otras del ámbito de la izquierda, deseosas todas de conocer y debatir en primera persona sobre esos planteamientos. La izquierda, particularmente en Tenerife, ha tenido un particular proceso de confluencia a partir de diferentes luchas, aunque principalmente en la defensa del territorio, cuyas dinámicas dan explicación a la confluencia de colectivos y organizaciones que se involucran en la organización y apoyo de las referidas jornadas, donde ya se habían limado aristas y resuelto muchos problemas que impedían la comunicación y el debate.

De unos años para acá, y ello a partir de que determinados negocios de grandes empresarios con instituciones son objeto de atención por parte de la Fiscalía Anticorrupción, la más reaccionaria derecha, de ribetes fascistas, y su portavoz, el periódico El Día, dieron un inesperado giro del españolismo al soberanismo. La creación de una corriente independentista dentro de Coalición Canaria –partido que lleva décadas en el poder del Archipiélago, cogobernando con el PP o, ahora, con el PSOE–, y el más reciente plante de Paulino Rivero ante el Gobierno de España por las prospecciones petrolíferas autorizadas a la multinacional Repsol, dibujan un panorama actual de aparente enfrentamiento, que es motivo de preocupación por parte del aparato de Estado, que vislumbra peligros de deriva hacia el independentismo, más ficticios que reales. Unas clases dominantes tradicionalmente subalternas de los designios foráneos, sí que observan posibilidades de negocio de la mano del Imperio yanky, empeñado en esquilmar las riquezas del continente africano y para lo que cuenta con el Archipiélago como plataforma logística, y que no haría obvios ascos a participar también del negocio petrolero y gasístico que se vislumbra en el mar cercano al Archipiélago, aunque a tenor de la legislación marítima internacional serían aguas bajo soberanía del reino de Marruecos, al ser Canarias un archipiélago de un Estado y no un Estado archipielágico, lo que da explicación al incremento de la militarización de las islas… A ello sumamos una situación social bastante desesperante para la gente de abajo, con elevadísimas tasas de pobreza que afecta a un tercio de la población, con alto paro (no llega ni a un tercio de la población total la que está empleada, a pesar de que se aporta más a la Seguridad Social de lo que se recibe), precariedad laboral generalizada, bajos salarios –muy por debajo de los de los trabajadores de la metrópoli–, amplia desprotección social a la población sin recursos, desatención de los servicios públicos esenciales, como sanidad y educación, etc.

Generalizar el conocimiento de la situación que afecta a la gente de abajo, propiciando su autoorganización para enfrentarse a ella, criticar las actuaciones culturales y educativas llevadas a efecto por las instituciones de las Islas, donde se hurta el conocimiento de la realidad (histórica, cultural, económica…) del Archipiélago, o se la manipula, abogar por extender la resistencia a los recortes y la pérdida de derechos de todo tipo, a la par que desenmascarar al nacionalismo, tanto español como canario, que pretende perpetuar la explotación, la injusticia y la dominación sobre las personas en las Islas, se tornan labores tan necesarias como urgentes. Ello sin menospreciar el flanco antirrepresivo, ya que ámbitos del activismo social, marcados por la autonomía, están siendo objeto de criminalización y persecución (incluso presentándolos como aliados del nacionalismo burgués en esta representación de enfrentamiento del Gobierno de Canarias con el de España, señalándolos como “los cachorros violentos de Coalición Canaria”).

Actualmente no existe un colectivo estable anarcoindependentista en Canarias. Sí que activistas sociales se sienten identificados con una propuesta de liberación nacional anticapitalista y antiestatal, a la par que antipatriarcal y ecologista radical, conforme a los flancos de actuación en los que se interviene, quedando lo nacional como un eje transversal. Algunos de sus activistas tienen intención de preparar un nuevo encuentro de debate como el de 2012, al propio tiempo que en los ámbitos que en se puede se riega el conocimiento de ese Secundino Delgado que se reclamaba libertario. Ese Secundino que, obligado emigrante, cuando trabajaba como herrero en La Habana, fue despedido porque el pujavante que usaba como herramienta tenía una inscripción bien clara: “Mueran los burgueses, viva la anarquía”.

Josema González

Agosto de 2014.


Apuntes sobre anarquismo y cuestión nacional

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Artículo de  colaboración para Borroka Garaia da!. 

Autor: Jakue Pascual.

En la interpretación de lo que es el anarquismo es habitual cometer un error de apreciación y entender lo libertario como ajeno a la tierra, la etnia, la lengua o la nación, confundiéndose la crítica del Estado con la de la autodeterminación de los pueblos. Cuando lo cierto es, no debemos peder de vista, que para el anarquismo los referentes territoriales, étnicos y lingüísticos son parte de la base natural sobre la que se articulan las interacciones que generan las identidades populares. De no ser así no podríamos entender la serie de oposiciones en las que históricamente se apoya el ideario anarquista: Independencia de los pueblos versus imperialismo estatista, antimilitarismo frente a militarismo, libre federación contra centralismo, no separación de cuestiones nacionales, sociales y personales en oposición al individualismo abstracto, transformación permanente frente a comportamiento unidimensional, bioterritorialidad como alternativa al desarrollismo insostenible, circularidad asamblearia y no verticalidad en la toma de decisiones, además de rechazo solidario y antiautoritario de toda desigualdad y discriminación.

Los clásicos anarquistas, Bakunin y Kropotkin, no son tan necios como para caer en la trampa de confundir las maquinarias estatales al servicio de poderes concretos, que se valen de propagar definiciones identitarias abstractas para el mantenimiento o la conquista del poder, con las relaciones que plasman de hecho las formas de ser y expresarse de los pueblos. Kropotkin, en su carta a María Korn, habla sobre la cuestión irlandesa e insiste en la necesidad de incluir el análisis de los aspectos sociales y económicos en los movimientos de emancipación nacional. Para el príncipe la disyuntiva del apoyo anarquista es nítida: “En todos los lugares donde el hombre se rebela contra la opresión individual, económica, estática, religiosa y sobre todo nacional, nuestro deber es estar a su lado”. También  Bakunin defiende la idea de una liberación social ligada a los procesos de emancipación de los pueblos, oponiendo al nacionalismo estatalista un nacionalismo revolucionario de carácter social y federalista. Un buen ejemplo de esto es el Programa de la Asociación Polaca Social-Revolucionaria, donde afirma que: “El orden que reina hoy en Polonia, bajo el yugo extranjero, se manifiesta incesantemente, como en todas partes, con el despotismo político y económico de una minoría privilegiada sobre las masas”. Polonia se autodetermina allá donde el pueblo quiere ser polaco. Bakunin hace extensivo el apoyo anarquista a la independencia de todos los pueblos del orbe, y muestra un especial empeño, como eslavo que es, por liberar a los pueblos de la región de donde él es originario de la opresión alemana, rusa y turca. En su concepción autodeterminista la secesión es un derecho que asiste a la libre asociación entre los pueblos (Federalismo, socialismo y antiteologismo). Circular a mis amigos de Italia: El Estado es una abstracción, la patria es natural. Es un hecho que las personas aman a su patria. Todo pueblo tiene su carácter: -“Por eso me siento franca y constantemente el patriota de todas las patrias oprimidas”, dice.

Los anarquistas participan en las luchas de liberación de Bosnia-Herzegobina. El poeta libertario Boter se implica en la insurrección Búlgara. Se crea la Organización Revolucionaria del Interior de Macedonia y de Andrinoble, que luchará contra la opresión del imperio otomano. El anarquista Guerdjikov será uno de los tres jefes elegidos para dirigir una insurrección que se planteará de una forma dual y simultánea; por un lado como liberación nacional del yugo turco, se crearán los Grupos de la Muerte, núcleos del futuro ejército revolucionario y, por otro, como revolución social se constituirán comités en cada espacio liberado. La superioridad de las tropas turcas dará al traste con este intento emancipatorio y se producirá un éxodo hacia Bulgaria de más de 20.000 exiliados. En este proceso revolucionario será significativa la negativa de los socialdemócratas a participar en el mismo.

Los situacionistas encuentran a Makhno, vagabundos como eran hallan exiliado en Paris al guía de la guerrilla anarquista ucraniana.  El agudo Cohn Bendit del 22 de Marzo (El izquierdismo remedio a la enfermedad del comunismo) se topa con la historia de la Makhnovitchna. Hábil disertador, destaca su carácter consejista, pero olvida matizar su pertenencia a un pueblo concreto, aún cuando los manifiestos makhnovitsi siempre hablen de Ukrania. Un extracto: <”¿Quienes son los makhnovitsi y qué causa defienden? Los maknovitsi son campesinos y obreros ya insurreccionados en 1918 contra la brutalidad del dominio burgués, alemán, húngaro, austriaco y contra el hetman [jefe de los cosacos] de Ukrania.  ¿Por qué se les designa makhnovitsi? Porque durante las jornadas más duras y más graves de la reacción en Ukrania, hemos tenido en nuestras filas al infatigable amigo y conductor Makhno, cuya voz resonó por toda Ukrania protestando de todas las violencias que se cometían contra los trabajadores”. El segundo frente que se abrirá contra esta guerrilla será el del Ejército Rojo controlado por los rusos. El Tratado de Brest-Litovsk firmado entre la revolución bolchevique y las potencias centrales había cedido Ucrania al imperio austro-húngaro.

Y en México, Flores Magon plantea la posibilidad libertaria indigenista al pueblo yaki. Su libro de cabecera es el de La conquista del pan, comparte espacio en la revolución con Villa y Zapata, contra quienes también se revuelven los batallones rojos que apoyan a Carranza. Funda el Partido Liberal Mejicano y envuelve a los anarquistas estadounidenses en una aventura, promoviendo desde Los Angeles la invasión de la Baja California, con la intención crear en este territorio una república socialista independiente. Muere en una cárcel de EE.UU., en la que cumplía una condena de veinte años, por sabotear con un manifiesto los esfuerzos bélicos del gigante americano.

Angiolillo ejecuta al supresor de las libertades vascas en el balneario de Santa Agueda, como bien lo saben en Bergara.  Una acción antiimperialista en apoyo a una Cuba libre.

Un texto también clásico sobre el anarquismo y la cuestión nacional será el de Rudolf Rocker, Nacionalismo y cultura (op. cit., 1977); en este libro, cuya primera edición castellana aparecerá en 1936 en la editorial anarquista Tierra y Libertad, se dará un repaso histórico a las diferentes concepciones de la nación y el Estado.

Ya antes de la Guerra Civil española, personajes procedentes de  corrientes marxistas troskistas, como Andreu Nin (POUM), habrían adoptado postulados cercanos a Bakunin sobre la cuestión nacional, apoyando la autodeterminación de los pueblos y la revolución social en los mismos. En concreto serán muy ilustrativos a este respecto varios artículos de Nin como: <<Consideraciones sobre el problema de las nacionalidades>>, Comunismo nº 12, Mayo 1932. <<El proletariado y el problema de Cataluña>>, editorial de El Soviet nº 4, 12 de Mayo 1932. <<El problema de Cataluña queda en pie>>, editorial de El Soviet nº 9, 23 de junio 1932. <<La cuestión de las nacionalidades y el movimiento obrero revolucionario>>, Comunismo nº 37. Agosto 1934. <<El marxismo y los movimientos nacionalistas>>, Leviatán, Septiembre 1934. Todos ellos recopilados en Andreu Nin: Por la unificación marxista, op. cit., 1978.

Otros pensadores libertarios que aunarán criterios con la liberación nacional serán el gallego Ricardo Mella, que atacará directamente todo tipo de centralismo (referencia sacada de <<Nacionalismo e anarquismo>>, publicación del grupo anarcoindependentista gallego Treboada). Angel J. Capeletti que analizará el papel del nacionalismo burgués y su pliegue a los intereses imperialistas, contribuyendo a la desviación de las potencialidades que contienen en su seno las luchas de liberación nacional antiimperialista latinoamericanas.

Más actual será la aportación de Alfredo Bonanno, cliente reciente de las prisiones italianas, acusado de instigación a la insurrección, apología del delito y pertenencia a Azione Revolucionaria, y que contará con una extensa bibliografía no editada en castellano, pero de la que el fanzine anarcoindependentista catalán Icaria habrá extraído un texto sobre la lucha de liberación nacional de su libro Sicilia: Sottosviluppo e lotta di liberazione nazionale (1969) (Alfredo Bonanno, <<Luita de Liberación Nacional>>; en Ikaria, nº 21, diciembre del 89 – enero del 90). Este será un texto interesante, en el que se planteará una crítica del internacionalismo abstracto, manteniendo que las personas nacen en una situación histórica concreta, en la que se darán relaciones económicas, sociales, étnicas y lingüísticas particulares. Aunque la aportación más singular de Bonanno será la del <<límite étnico>>, cuestión que para él deberá contemplar cualquier desarrollo del federalismo anarquista en su libre asociación. Para Bonanno las revueltas concretas, tendrán lugar en un tiempo y en un espacio, que no tienen por qué coincidir con las fronteras impuestas por el Estado. La consideración étnica se antepondrá así a las disposiciones político-administrativas y será una de las premisas con las que se deberá contar a la hora de plantear el principio de desaparición del dominio bajo su forma estatista. Bonanno negará cualquier consideración sobre la potencialidad del nacionalismo burgués capitalista y eliminará cualquier posibilidad de pacto con los explotadores internos a la comunidad. La base étnica, que será el límite de la federación revolucionaria, no tendrá nada que ver con la división de clase impuesta por el capitalismo interior. Para Bonanno, la lucha de liberación nacional deberá superar la simple descolonización y atacar al desarrollo capitalista; aquí residirá su dimensión revolucionaria, que implicará, lógicamente, la destrucción del aparato de dominación, del Estado, como esfera de decisión externa a la comunidad. Si Bonanno relaciona su internacionalismo anarquista con la cuestión autodeterminativa de Sicilia, en Cerdeña nos toparemos también con un tipo de pensamiento y práctica similar. El texto de Constantino Cavalleri, Sardegna: Anarchismo e lotta di liberazione nazionale (La Fiaccola, Ragusa 1983), será un claro ejemplo de análisis desde las coordenadas anticolonialistas sardas y de la aplicación del pensamiento anarquista a las mismas. También destacaremos el capítulo del Libro publicado por la O.C.L. <<Les luttes de libération nationale>> (Organisation Communiste Libertarie, Etat des lieux… Et la politique bordel!, Acratie, 1989, pp. 297-315).

En el ámbito vasco, el pensamiento antiautoritario y libertario también estará presente a la hora de dar su interpretación del hecho nacional y de establecer con él sus más variadas interrelaciones. Podremos indicar que históricamente existirán referentes para contemplar esta cuestión. Las tradiciones circulares que aún hoy día se mantienen, serán un ejemplo ancestral de los ideales de decisión en común y de ayuda mutua. El AUZOLAN evidenciará un alto grado de solidaridad, de apoyo mutuo, en el que participará directamente el pueblo en pleno cuando se requiere su presencia para satisfacer una serie de necesidades de la comunidad o de algún miembro de la misma. El BATZARRE que ejemplificará una forma primigénea de toma de decisiones directas mediante la asamblea del pueblo, antepuesta a cualquier estructura supralocal.

Agustín Xaho de Zuberoa, militante republicano y euskaltzale que vivió en el siglo XIX, ya presentará en sus escritos un talante profundamente antiautoritario y descentralizador pudiéndosele atribuir -además de ser uno de los revitalizadores de la lengua, la cultura y la idea de independencia de los vascos y de negarse a ser enterrado en tierra cristiana consagrada- la invención de su término más querido, el de las Repúblicas Federadas de Eskual Herria (Antoine Th. d´Abbadie et J. Augustin Chaho, de Navarre, Auteur de Paroles d´un Voyant, Études gramaticales sur la langue euskarienne, Paris, Arthus Bertrand, Libraire, Rue Autefeuille, 1836; Viaje a Navarra durante la insurrección de los vascos, op. cit., 1976; La leyenda de Aitor, op. cit., 1995,  Palabras de un bizkaino a la reina Cristina, Likiniano, Bilbao, 1999; y la recopilación de artículos Azti-begia eta beste izkribu zenbait, Patri Urkizuren edizioa, Elkar Klasikoak, Donosita 1992).

De una manera tangencial la implicación de la CNT de Euskadi, antes, durante y después de la Guerra Civil y sus relaciones particulares con esta comunidad, también deberán ser objeto de consideración. Existirán libros publicados sobre el tema como: La guerra civil en Euskadi (L.M. y J.C. Jiménez de Aberasturi, Plaza y Janés, Barcelona 1978), Los anarquistas y la guerra de Euskadi: La comuna de San Sebastián (Manuel Chiapuso, Txertoa, San Sebastián, 1978), El Gobierno vasco y los anarquistas: Bilbao en Guerra (Manuel Chiapuso, Txertoa, San Sebastián, 1978), o Casilda miliciana (Luis M. Jiménez de Aberasturi, Txertoa, San Sebastián 1985), donde se expondrán las interacciones positivas y negativas entre los diferentes sectores del bando republicano vasco y donde participantes anarquistas como Likiniano, Chiapuso o Casilda expondrán sus puntos de vista sobre la guerra, el papel de los participantes, el nacionalismo y la revolución. Los anarquistas vascos firman en el exilio el Pacto de Bayona con todas las fuerzas nacionalistas y republicanas vascas. Otro texto donde se evidenciará la transición de determinados anarquistas históricos hacia el apoyo de la causa independentista armada será el de Likiniano (Pilar Iparragirre, Txalaparta, Tafalla 1994). Así mismo, y siguiendo con la CNT, será interesante referirnos a la ponencia elaborada por la Federación local de Iruñea, realizada para el Congreso de Valencia de la CNT-Revovada (ahora CGT), donde se hará un firme alegato en favor del derecho de autodeterminación (reproducido en la revista Bicicleta, nº 24, diciembre 1980).

Otro de los escritores-pensadores vascos que más influjo habrá tenido en el desarrollo de un ideario anarko-abertzale será Mark Légasse. Sus novelas y sus folletos serán un continuo alegato a la separación de los vascos desde presupuestos antiautoritarios. Entre su obrar podremos destacar: Las carabinas de Gastibeltza (op. cit., 1978), Los contrabandistas de Ilargi Zaharra (op. cit., 1980), Zortziko de Iraeta para Arpa y Txalaparta (Txertoa, San Sebastián, 1990), Pasacalles por un país que ni existe (op. cit., 1982), Santxo Azkarraren parabola (Txertoa, Donostia, 1985), con Itxaro Borda, Infante zendu batendako pabana (Txertoa, Donostia 1986), Palabras de un anarquista vasco (op. cit., 1996.). También existirá una biografía suya realizada por Amaia Egaña, Marc Legase: Un rebelde burlón (Txalaparta, Tafalla, 1997).

Otro autor a quien podremos incluir dentro de esta corriente será Beltza, que en la editorial Txertoa tendrá textos como: Nacionalismo vasco y clases sociales, Mediación y alienación: Del carlismo al nacionalismo burgués, El nacionalismo vasco en el exilio (1937-1960), Euskadi 1984; además de numerosos artículos al respecto como el aparecido en la revista Jakin nº 51 de 1989: <<La revolución y las naciones oprimidas del exágono>> (traducido por Archipiélago nº 4 1990, pp. 67-80). Y en este sentido habrá que citar el nacionalismo revolucionario de Krutwig, su Vasconia y su desplazamiento del anarcoindependentismo hacia el consejismo autónomo.

También será importante percibir cómo se acercan a la cuestión los sectores procedentes del marxismo consejista-autónomo y del anarquismo en la Euskal Herria en los 70, 80 y 90. La proliferación  de estos enfoques se dará en un momento donde la efervescencia del movimiento asambleario y popular es una realidad palpable. Uno de los textos considerados un clásico dentro de esta corriente será el de Bereterretxe (seudónimo), Nazio Arazoa (autoedición, Gipuzkoa 1977). Otros escritos de importancia en los setenta serán:  El manifiesto ideológico del colectivo Askatasuna sobre anarko-abertzalismo tratado en forma de editorial por la revista Askatasuna, nº 19-20, Bilbao 1978; el artículo de Mikel Orrantia <<La cuestión nacional>> (revista Askatasuna, nº 16-17, Bilbao 1977) y del mismo autor el libro La alternativa global, (op. cit., 1978). Sobre la autonomía y la cuestión nacional será representativo también el texto de Mikel Urriz, publicado por el colectivo Zirikatu, Cuestión Nacional y Autonomía Obrera en Euskal Herria (Irakurgaiak nº 9, Bilbao 1987). Otros libros de más reciente aparición sobre el tema de los Comandos Autónomos anticapitalistas serán: Comandos Autónomos. Un capitalismo iconoclasta (Likiniano, Bilbo, 1996) y Komando Autonomoak. Una historia anticapitalista (Likiniano, Bilbo, 1998).

Ya en los 80 se editará el libro de Jakue Pascual y Mark Légasse, Anarkherria (op. cit., 1986) que, dentro de la corriente anarkoabertzale, planteará el desarrollo de un espíritu antiautoritario vasco bajo el impulso de la reiterada pugna contra los estados centralistas. Los ejes de este análisis discurrirán a través de la cuestión del Estado, la independencia y el punk, como corriente estética rupturista que a mediados de los 80 sacudirá los fundamentos tradicionales de la sociedad vasca.

El debate sobre el anarquismo y la independencia de los pueblos continuará durante los años 90. En julio de 1990 el colectivo Ikaria de Barcelona convocará a unas jornadas de debate, como continuación de las comenzadas en Cerdeña, en las que se abordará los temas del anarcoindependentismo, la cultura, el ecologismo, la lucha armada y la liberación nacional y en las que se darán cita grupos pertenecientes a diferentes naciones sin Estado (ExIkaria, <<Xerrades Internacionals Anarcoindependentistes>>, boletín de septiembre de 1991). En esos momentos existían en el estado español diversos colectivos que se ubicarán en una línea anarco-independentista como Arabisem de Canarias y el Fanzine El Baifo de la misma comunidad, Treboada de Galicia, Ikaria de Catalunya o Zirikatu de Euskal Herria; además de mantenerse contactos con grupos afines de Quebec, Occitania, Cerdeña y Sicilia. También, y a modo de ejemplo, reseñaremos el resumen del fanzine Resiste del debate sobre anarquía y cuestión nacional celebrado en la casa ocupada de Lore Etxea de Iruñea, el 21 de septiembre de 1991(<<Debate sobre la independencia>>, nº 13, enero 1992). Otro texto que indirectamente se podrá incluir en esta reflexión será el producido por el Grupo de Debate de Bedia sobre el antimilitarismo y la cuestión nacional y que será reproducido en el Resiste nº 11 de febrero de 1991, bajo la denominación de <<Antimilitarismo y autodeterminación en Euskal Herria>>.


Tesis sobre liberación de los pueblos oprimidos

por Félix Rodrigo Mora

Los importantes cambios que se vienen produciendo en los últimos tiempos respecto del tratamiento político-estratégico dado a la llamada cuestión nacional, hace necesario que se definan al menos esquemáticamente los elementos claves para un tratamiento correcto de esta importante cuestión.

 

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Primero.- Desde que en el siglo XIV comenzara el desarrollo e implementación del estado moderno, éste va construyendo los fundamentos políticos e ideológicos que le van a dar consistencia y proyección futura. A la par que se favorece el desenvolvimiento de la estructura del poder centralizado a través del ejército permanente, la fiscalidad común, el conjunto de normas jurídicas de aplicación general y las relaciones de producción capitalistas, se avanza decisivamente en la construcción de una ideología sobre la que sustentar el aparato organizado para la coerción social, allí donde puede implantarlo, la ideología nacionalista. Ésta se presenta históricamente desde sus inicios como un fenómeno esencialmente europeo, luego convertida en categoría a imponer a sangre y fuego al resto del mundo.

Segundo.- Este proceso culmina en el inicio de la modernidad, esencialmente con el triunfo de las revoluciones liberales: inglesa, americana, y sobre todo la francesa de 1789, con la concreción del ideario de «soberanía nacional», «identificado» como soberanía popular, que se asocia a una nueva categoría de persona: el ciudadano, «dotado» de una relación de «derechos» y «deberes», que se identifican con los intereses generales del Estado. Este proceso de manipulación ideológica de alto nivel, dentro de la llamada «revolución liberal» ha sido impuesto además por la violencia más extrema a una sociedad mayoritariamente agraria y popular, o a la parte de ella que se resistiera. Este «triunfo» de la revolución liberal ha significando la mayor de las derrotas de los pueblos, primero los europeos y luego, del resto del mundo. Pero no solamente eso, además ha supuesto el obstáculo principal para el desarrollo de la auténtica democracia y de la cultura e identidades de los diferentes pueblos. Por tanto, ha significado a la par que un genocidio cultural e identitario, la imposición de un sistema de poder oligárquico con fundamento en la dictadura parlamentaria y una destrucción de la esencia concreta humana mediante las diferentes formas de esclavización de los seres humanos en el sistema productivo (trabajo asalariado, esclavitud residual, etc.).

Tercero.- Los estados-nación nucleares se constituyen en Europa hasta el siglo XIX, luego de una pugna continua entre las monarquías absolutas, que en guerras permanentes de mutua agresión de rapiña en sus respectivos territorios, van configurando las condiciones materiales de su implantación definitiva. Siendo la dinámica de la expansión una tendencia inherente a los estados fue inevitable que al tiempo se desarrollara en el mundo el proceso de implantación del modelo estado-nación, a través del colonialismo europeo en los siglos XVIII y XIX, y desde los inicios del siglo XX mediante el neocolonialismo que inaugura la potencia emergente EEUU.

A partir de ese momento comienza un proceso complejo que abarca dos fases: Una es la guerra continua entre estados colonialistas-imperialistas por hacerse con la mayor cuota de poder mundial, que se concreta en determinados momentos culminantes, como la Ia y la IIa Guerras Mundiales, la Guerra Fría y permanece en constante desarrollo, hasta el momento presente, con la perspectiva de la pugna EEUU-UE con China-Rusia. Dos, la promoción del llamado «ejercicio del derecho de las naciones a su autodeterminación» como efecto de recomposición del sistema mundial de poder que implicaba la imposición del Estado moderno y capitalista. Esta fue la política inicial de recomposición de los antiguos imperios centro-europeos, luego impulsada en el ámbito mundial en función del desarrollo del imperialismo. «Derecho» que se implanta en el mundo a partir de las catastróficas consecuencias de la Ia Guerra Mundial con la Sociedad de Naciones en 1919, y luego, la Declaración de la ONU, que concreta la Conferencia de San Francisco de California en 1945, acordada por el bloque imperialista vencedor de la IIa Guerra Mundial.

Cuarto.- La consigna de el derecho de las naciones a la autodeterminación se encuentra recogida en la Carta de las Naciones Unidas y en numerosas resoluciones de la Asamblea General de la ONU, es por tanto el derecho impuesto a los pueblos oprimidos del mundo por el imperialismo internacional confabulado contra el verdadero derecho: la libre determinación de los pueblos. Desde el momento en que tal «derecho» es asociado a la categoría de «nación», y ésta inevitablemente lo es al Estado, tal consigna se convierte en una trampa, en la que se esconde justamente la estrategia de expansión del modelo de organización social estatal en todo el planeta, se conquiste el derecho de autodeterminación o no.

La posición defendida por el marxismo no es correcta, es esencialmente idéntica al derecho estatista-burgués-nacionalista[1] e imperialista que concreta tal derecho en la constitución de un estado-nación. La realidad es que a los pueblos de todo el mundo se les ha impuesto un modelo de liberación fraguado en los hornos de la visión eurocentrista del mundo, el correspondiente a la soberanía nacional, que en realidad es el poder del estado actuando sobre una población, organizada en el ámbito cerrado de unas fronteras custodiadas por una fuerza militar para la defensa del enemigo externo y del interno (el pueblo en sus pretensiones de rebelión). La frontera constituye el límite del equilibrio de fuerzas entre las posibilidades de expansión del propio estado y las ambiciones del estado vecino.

Quinto.- La consigna de el derecho de las naciones a la autodeterminación ha sido utilizada históricamente como «excusa» por parte del imperialismo para intervenir en la guerra imperialista de disputa de zonas de influencia entre potencias imperialistas rivales, no para alcanzar algún tipo de liberación «nacional». Esta cuestión es particularmente aplicada desde la IIa Guerra Mundial hasta hoy mismo en África, Asia y Latinoamérica.

Esta consigna, defendida por el marxismo, el izquierdismo y el nacionalismo pequeño-burgués en Europa en los últimos 50 años, ante la persistencia de pueblos oprimidos por los Estados-«nación» europeos actuales, como España, Francia, Inglaterra, ha conducido a una derrota histórica del verdadero derecho a la libre determinación de sus respectivos pueblos, puesto que ha situado, indudablemente, a este movimiento a la cola de las políticas estatistas de recambio en una época de crisis profunda de los sistemas políticos de poder en toda Europa. En última instancia, no aporta nada más allá de lo que pueda plantear el Estado, puesto que su estrategia final es la construcción, precisamente, de un Estado, y éste será inevitablemente un aparato de poder gestionado por las elites del poder conjuntamente con el capitalismo.

Sexto.- La expansión e internacionalización del Estado, llamado eufemísticamente «globalización», supone una crisis del estado-nación, pero no en un sentido de su pérdida de función histórica, sino de crecimiento, con la determinación de bloques de poder, estratégicos y tácticos[2]. La defensa del modelo de estados-nación, realizada a la par por el liberalismo y el marxismo, es esencialmente errónea desde la perspectiva del pueblo; pero hoy es además una postura anacrónica, cuando justamente se encuentra en una crisis de sostenibilidad como política del estado-global imperialista y multinacional se constituye como una defensa reaccionaria de los sectores de clase identificados con una «supuesta» burguesía nacional de los pueblos oprimidos. Esta política es hoy impulsada por

sectores de la burguesía estatista-nacionalista localizada en los territorios donde hay pueblos oprimidos por el estado-nación principal, con el único propósito de extraer determinadas cuotas de poder en el marco de una «negociación», de la cual el estado también saca importantes beneficios políticos, como la utilización del clima de «expectativa política» que se genera con esta reivindicaciones, lo que constituye un apreciable “capital político»” en un previsible proceso de reestructuración de las formas organizativas del territorio del estado, a utilizar como maniobra política en aquellos momentos de crisis profunda de credibilidad del estado, como la actual.

Consecuentemente, la autodeterminación de las naciones oprimidas no podrá ser una consigna revolucionaria jamás. Solamente puede determinarse como revolucionaria, y por tanto, de liberación de los pueblos oprimidos, aquella política que sitúe el centro de su posición en la defensa del ejercicio de la democracia popular, en la cual son las comunidades quienes ejercen directamente la democracia, debaten y toman todas las decisiones de la vida política de la comunidad.

Séptimo.- El concepto de «nación» es una categoría jurídico-política implementada por el estado para dar consistencia ideológica al marco territorial del poder, conjuntamente para el desenvolvimiento del capitalismo. El concepto de «pueblo» no puede ser asimilado al de «nación», el de pueblo es histórico y real. El pueblo está constituido por comunidades humanas estables, con cierta movilidad interior y exterior, variable según cada momento y circunstancia histórica, pero intrínsecamente estable, caracterizado por la concurrencia de factores culturales propios, adquiridos durante cientos e incluso miles de años, entre los que tienen especial relevancia la lengua, determinada forma de ser, las formas culturales de la convivencia que se reflejan en el folclore, la gastronomía, determinadas expresiones artísticas, practicas productivas, etc., y todo ello identificado en un territorio concreto. Por consiguiente, el pueblo es un concepto que define una realidad, y está determinado por lo común que le es propio. Y se diferencia de otro pueblo porque este otro se identifica por un «común» que es, por su propia naturaleza existencial, diferente.

Octavo.- Por lo tanto, la libre determinación de los pueblos oprimidos por los estados-nación, o estados-multinación, debe entenderse y concretarse en el proceso de la revolución integral, social-popular, por la cual se sustituye el vigente sistema de poder estatal capitalista por un orden democrático, que por su propia esencia, respetará las identidades de los distintos pueblos, y de las comunidades que los integran. La forma de relación entre los diferentes pueblos entre sí será igualitaria, alcanzándose entre éstos aquellos acuerdos de convivencia, cooperación y colaboración que estimen oportuno para el beneficio de sus respectivas comunidades, y que podrán revestir aquellas formas confederadas que superen las actuales fronteras políticas entre estados-nación. Las diferencias religiosas, étnicas, civiles no podrán constituir elementos de diferenciación popular, puesto que la democracia omnisoberana implicará la más completa libertad civil y de expresión. Las comunidades «sin historia», artificiosamente surgidas por la expansión estatal-capitalista- imperialista deberán tomar como base de sus relaciones de identidad los elementos culturales comunes que les van definiendo, con respecto escrupuloso de la libertad de conciencia y de los derechos civiles.

Noveno.- La libre determinación de los pueblos oprimidos por los estados-nación, o estados-multinación global-imperialistas, no podrá alcanzarse de la mano de las instituciones de poder de los estados o apadrinados por éstos. Ni de hipotéticos procesos «neutrales» estatistas de liberación nacional propugnados por la izquierda o el nacionalismo burgués o pequeño-burgués. La libre determinación de los pueblos oprimidos será parte del proceso de la revolución integral, o no lo será. Esta justa reivindicación forma parte del programa estratégico de la revolución integral y ha de plantearse de forma conjunta e integrada en el conjunto de transformaciones revolucionarias a efectuar. No es posible plantearla como «cuestión» previa, ni marginal, al contrario, debe formar parte del conjunto de tareas transformadoras esenciales a acometer: parte de la revolución política, pero también parte sustancial de la revolución en la conciencia, de la construcción política de un sujeto capaz de sostener una sociedad convivencial, igualitaria, defensora de los valores propios de una moral de esfuerzo y servicio desinteresados orientado hacia el bien común, con respeto de las culturas, con libertad de conciencia, libertad política y civil para todos y todas, pero también con la eliminación del trabajo asalariado y servil de cualquier forma, con la incorporación -en condiciones de igualdad- de la mujer a las tareas centrales de la sociedad, y sin discriminación alguna de nadie en razón a la raza, sexo o cualquier otra orientación personal o social que deberá quedar en el ámbito estricto del conjunto de libertades políticas y civiles.

Félix Rodrigo Mora, enero de 2013

NOTAS:

[1] Dice la Declaración de las ONU: «El derecho de libre determinación de los pueblos o derecho de autodeterminación es el derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural, y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con el principio de igualdad».

Lenin plantea: «Por consiguiente, si queremos entender lo que significa la autodeterminación de las naciones, sin jugar a definiciones jurídicas ni inventar definiciones abstractas, sino examinando las condiciones históricas y económicas de los movimientos nacionales, llegaremos inevitablemente a la conclusión siguiente: por autodeterminación de las naciones se entiende su separación estatal de las colectividades de otra nación, se entiende la formación de un Estado nacional independiente». V.I. Lenin, El derecho de las naciones a la autodeterminación, 1914.

[2] Estratégicamente, EEUU, como actual potencia hegemónica, China, Rusia y UE. Tácticamente, con los bloques de poder: EEUU-UE y China-Rusia.


Anarcoindependentismo en Bretaña

“Por su cultura específica, su historia, sus lenguas, su sentimiento comunitario, los bretones constituyen un pueblo. Todo pueblo tiene el derecho a existir como tal . Estamos a favor de la independencia de Bretaña para tomar nuestro futuro en nuestras manos, desarrollar nuestras lenguas y nuestra cultura y reparar los daños infligidos por el colonialismo francés: aculturación, pérdida de nuestras lenguas, dependencia total del Estado… Queremos ser protagonistas de nuestra historia…”

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Palabras de Azarug en homenaje a Secundino Delgado

Palabras de Pedro El Gasio, en representación de la organización juvenil Azarug, pronunciadas en el Homenaje a Secundino Delgado, tributado por los 100 años de su muerte en Santa Cruz de Tenerife el día 5 de mayo de 2012.

 

 


La Comuna de los Balcanes: el levantamiento de 1903 en Macedonia y Tracia

Prácticamente desconocida, la insurrección contra la dominación turca de la zona de los Balcanes en 1903 lleva una inequívoca huella libertaria. La lucha para liberar Macedonia y Tracia de la dominación política de los turcos otomanos fue de naturaleza claramente revolucionaria. Al ser liberados temporalmente sus territorios, el pueblo se organizó por sí mismo de forma comunal y asamblearia. Solución conjunta a la opresión nacional y social bajo formas anarquistas.

Editado como libro bajo el título de La Comuna de los Balcanes, puede leerse su texto mediante el siguiente pdf: http://www.enxarxa.com/biblioteca/Levantamientos%201903%20Macedonia.pdf


Recopilaciones de textos sobre anarcoindependentismo

– Pdf titulado Recopilación de textos sobre anarcoindependentismo (I parte), de 60 páginas:

  • “Anarcoindependentismo: la facción más desconocida del movimiento libertario”.
  • “Los clásicos anarquistas y los movimientos de liberación nacional”.
  • Bakunin: “Patria y nacionalidad”.
  • Mackno: “Unas palabras sobre la cuestión nacional en Ucrania.”
  • Extracto de Cappelletti, A: La ideología anarquista.
  • Posturas de la CNT:
  1. CNT Canarias: Federalismo libertario.
  2. VI Congreso de la CNT. La CNT ante los nacionalismos.
  3. “La CNT de Valladolid ante la celebración de Villalar, día nacional de Castilla”.

Realizado por la Distribuidora Peligrosidad Social: http://distribuidorapeligrosidadsocial.files.wordpress.com/2011/11/20-recopilacic3b3n-de-textos-sobre-anarcoindependentismo-amarillo.pdf

– Pdf titulado Tradición libertaria y luchas de liberación nacional. Incluye:

  • Organisation Communiste Libertaire: “Las luchas de liberación nacional”. .
  • Grupo Ikària: Por la independencia total y la anarquía sin límites.
  • Rudolf Rocker: “La patria como la comunidad del idioma”.

Para descargar: http://www.lahaine.org/b2-img/tradicion_libertaria_liberacion_nacional.pdf

– Artículo en la revista vasca Ekintza Zuzena: “Nación y anarquismo. Notas para una discusión más allá de las caricaturas”.

– Artículo en Rebelión: “Lecciones de la guerra israelí-libanesa (2006). El debate anarquista entorno a la liberación nacional”.