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Apuntes sobre anarquismo y cuestión nacional

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Artículo de  colaboración para Borroka Garaia da!. 

Autor: Jakue Pascual.

En la interpretación de lo que es el anarquismo es habitual cometer un error de apreciación y entender lo libertario como ajeno a la tierra, la etnia, la lengua o la nación, confundiéndose la crítica del Estado con la de la autodeterminación de los pueblos. Cuando lo cierto es, no debemos peder de vista, que para el anarquismo los referentes territoriales, étnicos y lingüísticos son parte de la base natural sobre la que se articulan las interacciones que generan las identidades populares. De no ser así no podríamos entender la serie de oposiciones en las que históricamente se apoya el ideario anarquista: Independencia de los pueblos versus imperialismo estatista, antimilitarismo frente a militarismo, libre federación contra centralismo, no separación de cuestiones nacionales, sociales y personales en oposición al individualismo abstracto, transformación permanente frente a comportamiento unidimensional, bioterritorialidad como alternativa al desarrollismo insostenible, circularidad asamblearia y no verticalidad en la toma de decisiones, además de rechazo solidario y antiautoritario de toda desigualdad y discriminación.

Los clásicos anarquistas, Bakunin y Kropotkin, no son tan necios como para caer en la trampa de confundir las maquinarias estatales al servicio de poderes concretos, que se valen de propagar definiciones identitarias abstractas para el mantenimiento o la conquista del poder, con las relaciones que plasman de hecho las formas de ser y expresarse de los pueblos. Kropotkin, en su carta a María Korn, habla sobre la cuestión irlandesa e insiste en la necesidad de incluir el análisis de los aspectos sociales y económicos en los movimientos de emancipación nacional. Para el príncipe la disyuntiva del apoyo anarquista es nítida: “En todos los lugares donde el hombre se rebela contra la opresión individual, económica, estática, religiosa y sobre todo nacional, nuestro deber es estar a su lado”. También  Bakunin defiende la idea de una liberación social ligada a los procesos de emancipación de los pueblos, oponiendo al nacionalismo estatalista un nacionalismo revolucionario de carácter social y federalista. Un buen ejemplo de esto es el Programa de la Asociación Polaca Social-Revolucionaria, donde afirma que: “El orden que reina hoy en Polonia, bajo el yugo extranjero, se manifiesta incesantemente, como en todas partes, con el despotismo político y económico de una minoría privilegiada sobre las masas”. Polonia se autodetermina allá donde el pueblo quiere ser polaco. Bakunin hace extensivo el apoyo anarquista a la independencia de todos los pueblos del orbe, y muestra un especial empeño, como eslavo que es, por liberar a los pueblos de la región de donde él es originario de la opresión alemana, rusa y turca. En su concepción autodeterminista la secesión es un derecho que asiste a la libre asociación entre los pueblos (Federalismo, socialismo y antiteologismo). Circular a mis amigos de Italia: El Estado es una abstracción, la patria es natural. Es un hecho que las personas aman a su patria. Todo pueblo tiene su carácter: -“Por eso me siento franca y constantemente el patriota de todas las patrias oprimidas”, dice.

Los anarquistas participan en las luchas de liberación de Bosnia-Herzegobina. El poeta libertario Boter se implica en la insurrección Búlgara. Se crea la Organización Revolucionaria del Interior de Macedonia y de Andrinoble, que luchará contra la opresión del imperio otomano. El anarquista Guerdjikov será uno de los tres jefes elegidos para dirigir una insurrección que se planteará de una forma dual y simultánea; por un lado como liberación nacional del yugo turco, se crearán los Grupos de la Muerte, núcleos del futuro ejército revolucionario y, por otro, como revolución social se constituirán comités en cada espacio liberado. La superioridad de las tropas turcas dará al traste con este intento emancipatorio y se producirá un éxodo hacia Bulgaria de más de 20.000 exiliados. En este proceso revolucionario será significativa la negativa de los socialdemócratas a participar en el mismo.

Los situacionistas encuentran a Makhno, vagabundos como eran hallan exiliado en Paris al guía de la guerrilla anarquista ucraniana.  El agudo Cohn Bendit del 22 de Marzo (El izquierdismo remedio a la enfermedad del comunismo) se topa con la historia de la Makhnovitchna. Hábil disertador, destaca su carácter consejista, pero olvida matizar su pertenencia a un pueblo concreto, aún cuando los manifiestos makhnovitsi siempre hablen de Ukrania. Un extracto: <”¿Quienes son los makhnovitsi y qué causa defienden? Los maknovitsi son campesinos y obreros ya insurreccionados en 1918 contra la brutalidad del dominio burgués, alemán, húngaro, austriaco y contra el hetman [jefe de los cosacos] de Ukrania.  ¿Por qué se les designa makhnovitsi? Porque durante las jornadas más duras y más graves de la reacción en Ukrania, hemos tenido en nuestras filas al infatigable amigo y conductor Makhno, cuya voz resonó por toda Ukrania protestando de todas las violencias que se cometían contra los trabajadores”. El segundo frente que se abrirá contra esta guerrilla será el del Ejército Rojo controlado por los rusos. El Tratado de Brest-Litovsk firmado entre la revolución bolchevique y las potencias centrales había cedido Ucrania al imperio austro-húngaro.

Y en México, Flores Magon plantea la posibilidad libertaria indigenista al pueblo yaki. Su libro de cabecera es el de La conquista del pan, comparte espacio en la revolución con Villa y Zapata, contra quienes también se revuelven los batallones rojos que apoyan a Carranza. Funda el Partido Liberal Mejicano y envuelve a los anarquistas estadounidenses en una aventura, promoviendo desde Los Angeles la invasión de la Baja California, con la intención crear en este territorio una república socialista independiente. Muere en una cárcel de EE.UU., en la que cumplía una condena de veinte años, por sabotear con un manifiesto los esfuerzos bélicos del gigante americano.

Angiolillo ejecuta al supresor de las libertades vascas en el balneario de Santa Agueda, como bien lo saben en Bergara.  Una acción antiimperialista en apoyo a una Cuba libre.

Un texto también clásico sobre el anarquismo y la cuestión nacional será el de Rudolf Rocker, Nacionalismo y cultura (op. cit., 1977); en este libro, cuya primera edición castellana aparecerá en 1936 en la editorial anarquista Tierra y Libertad, se dará un repaso histórico a las diferentes concepciones de la nación y el Estado.

Ya antes de la Guerra Civil española, personajes procedentes de  corrientes marxistas troskistas, como Andreu Nin (POUM), habrían adoptado postulados cercanos a Bakunin sobre la cuestión nacional, apoyando la autodeterminación de los pueblos y la revolución social en los mismos. En concreto serán muy ilustrativos a este respecto varios artículos de Nin como: <<Consideraciones sobre el problema de las nacionalidades>>, Comunismo nº 12, Mayo 1932. <<El proletariado y el problema de Cataluña>>, editorial de El Soviet nº 4, 12 de Mayo 1932. <<El problema de Cataluña queda en pie>>, editorial de El Soviet nº 9, 23 de junio 1932. <<La cuestión de las nacionalidades y el movimiento obrero revolucionario>>, Comunismo nº 37. Agosto 1934. <<El marxismo y los movimientos nacionalistas>>, Leviatán, Septiembre 1934. Todos ellos recopilados en Andreu Nin: Por la unificación marxista, op. cit., 1978.

Otros pensadores libertarios que aunarán criterios con la liberación nacional serán el gallego Ricardo Mella, que atacará directamente todo tipo de centralismo (referencia sacada de <<Nacionalismo e anarquismo>>, publicación del grupo anarcoindependentista gallego Treboada). Angel J. Capeletti que analizará el papel del nacionalismo burgués y su pliegue a los intereses imperialistas, contribuyendo a la desviación de las potencialidades que contienen en su seno las luchas de liberación nacional antiimperialista latinoamericanas.

Más actual será la aportación de Alfredo Bonanno, cliente reciente de las prisiones italianas, acusado de instigación a la insurrección, apología del delito y pertenencia a Azione Revolucionaria, y que contará con una extensa bibliografía no editada en castellano, pero de la que el fanzine anarcoindependentista catalán Icaria habrá extraído un texto sobre la lucha de liberación nacional de su libro Sicilia: Sottosviluppo e lotta di liberazione nazionale (1969) (Alfredo Bonanno, <<Luita de Liberación Nacional>>; en Ikaria, nº 21, diciembre del 89 – enero del 90). Este será un texto interesante, en el que se planteará una crítica del internacionalismo abstracto, manteniendo que las personas nacen en una situación histórica concreta, en la que se darán relaciones económicas, sociales, étnicas y lingüísticas particulares. Aunque la aportación más singular de Bonanno será la del <<límite étnico>>, cuestión que para él deberá contemplar cualquier desarrollo del federalismo anarquista en su libre asociación. Para Bonanno las revueltas concretas, tendrán lugar en un tiempo y en un espacio, que no tienen por qué coincidir con las fronteras impuestas por el Estado. La consideración étnica se antepondrá así a las disposiciones político-administrativas y será una de las premisas con las que se deberá contar a la hora de plantear el principio de desaparición del dominio bajo su forma estatista. Bonanno negará cualquier consideración sobre la potencialidad del nacionalismo burgués capitalista y eliminará cualquier posibilidad de pacto con los explotadores internos a la comunidad. La base étnica, que será el límite de la federación revolucionaria, no tendrá nada que ver con la división de clase impuesta por el capitalismo interior. Para Bonanno, la lucha de liberación nacional deberá superar la simple descolonización y atacar al desarrollo capitalista; aquí residirá su dimensión revolucionaria, que implicará, lógicamente, la destrucción del aparato de dominación, del Estado, como esfera de decisión externa a la comunidad. Si Bonanno relaciona su internacionalismo anarquista con la cuestión autodeterminativa de Sicilia, en Cerdeña nos toparemos también con un tipo de pensamiento y práctica similar. El texto de Constantino Cavalleri, Sardegna: Anarchismo e lotta di liberazione nazionale (La Fiaccola, Ragusa 1983), será un claro ejemplo de análisis desde las coordenadas anticolonialistas sardas y de la aplicación del pensamiento anarquista a las mismas. También destacaremos el capítulo del Libro publicado por la O.C.L. <<Les luttes de libération nationale>> (Organisation Communiste Libertarie, Etat des lieux… Et la politique bordel!, Acratie, 1989, pp. 297-315).

En el ámbito vasco, el pensamiento antiautoritario y libertario también estará presente a la hora de dar su interpretación del hecho nacional y de establecer con él sus más variadas interrelaciones. Podremos indicar que históricamente existirán referentes para contemplar esta cuestión. Las tradiciones circulares que aún hoy día se mantienen, serán un ejemplo ancestral de los ideales de decisión en común y de ayuda mutua. El AUZOLAN evidenciará un alto grado de solidaridad, de apoyo mutuo, en el que participará directamente el pueblo en pleno cuando se requiere su presencia para satisfacer una serie de necesidades de la comunidad o de algún miembro de la misma. El BATZARRE que ejemplificará una forma primigénea de toma de decisiones directas mediante la asamblea del pueblo, antepuesta a cualquier estructura supralocal.

Agustín Xaho de Zuberoa, militante republicano y euskaltzale que vivió en el siglo XIX, ya presentará en sus escritos un talante profundamente antiautoritario y descentralizador pudiéndosele atribuir -además de ser uno de los revitalizadores de la lengua, la cultura y la idea de independencia de los vascos y de negarse a ser enterrado en tierra cristiana consagrada- la invención de su término más querido, el de las Repúblicas Federadas de Eskual Herria (Antoine Th. d´Abbadie et J. Augustin Chaho, de Navarre, Auteur de Paroles d´un Voyant, Études gramaticales sur la langue euskarienne, Paris, Arthus Bertrand, Libraire, Rue Autefeuille, 1836; Viaje a Navarra durante la insurrección de los vascos, op. cit., 1976; La leyenda de Aitor, op. cit., 1995,  Palabras de un bizkaino a la reina Cristina, Likiniano, Bilbao, 1999; y la recopilación de artículos Azti-begia eta beste izkribu zenbait, Patri Urkizuren edizioa, Elkar Klasikoak, Donosita 1992).

De una manera tangencial la implicación de la CNT de Euskadi, antes, durante y después de la Guerra Civil y sus relaciones particulares con esta comunidad, también deberán ser objeto de consideración. Existirán libros publicados sobre el tema como: La guerra civil en Euskadi (L.M. y J.C. Jiménez de Aberasturi, Plaza y Janés, Barcelona 1978), Los anarquistas y la guerra de Euskadi: La comuna de San Sebastián (Manuel Chiapuso, Txertoa, San Sebastián, 1978), El Gobierno vasco y los anarquistas: Bilbao en Guerra (Manuel Chiapuso, Txertoa, San Sebastián, 1978), o Casilda miliciana (Luis M. Jiménez de Aberasturi, Txertoa, San Sebastián 1985), donde se expondrán las interacciones positivas y negativas entre los diferentes sectores del bando republicano vasco y donde participantes anarquistas como Likiniano, Chiapuso o Casilda expondrán sus puntos de vista sobre la guerra, el papel de los participantes, el nacionalismo y la revolución. Los anarquistas vascos firman en el exilio el Pacto de Bayona con todas las fuerzas nacionalistas y republicanas vascas. Otro texto donde se evidenciará la transición de determinados anarquistas históricos hacia el apoyo de la causa independentista armada será el de Likiniano (Pilar Iparragirre, Txalaparta, Tafalla 1994). Así mismo, y siguiendo con la CNT, será interesante referirnos a la ponencia elaborada por la Federación local de Iruñea, realizada para el Congreso de Valencia de la CNT-Revovada (ahora CGT), donde se hará un firme alegato en favor del derecho de autodeterminación (reproducido en la revista Bicicleta, nº 24, diciembre 1980).

Otro de los escritores-pensadores vascos que más influjo habrá tenido en el desarrollo de un ideario anarko-abertzale será Mark Légasse. Sus novelas y sus folletos serán un continuo alegato a la separación de los vascos desde presupuestos antiautoritarios. Entre su obrar podremos destacar: Las carabinas de Gastibeltza (op. cit., 1978), Los contrabandistas de Ilargi Zaharra (op. cit., 1980), Zortziko de Iraeta para Arpa y Txalaparta (Txertoa, San Sebastián, 1990), Pasacalles por un país que ni existe (op. cit., 1982), Santxo Azkarraren parabola (Txertoa, Donostia, 1985), con Itxaro Borda, Infante zendu batendako pabana (Txertoa, Donostia 1986), Palabras de un anarquista vasco (op. cit., 1996.). También existirá una biografía suya realizada por Amaia Egaña, Marc Legase: Un rebelde burlón (Txalaparta, Tafalla, 1997).

Otro autor a quien podremos incluir dentro de esta corriente será Beltza, que en la editorial Txertoa tendrá textos como: Nacionalismo vasco y clases sociales, Mediación y alienación: Del carlismo al nacionalismo burgués, El nacionalismo vasco en el exilio (1937-1960), Euskadi 1984; además de numerosos artículos al respecto como el aparecido en la revista Jakin nº 51 de 1989: <<La revolución y las naciones oprimidas del exágono>> (traducido por Archipiélago nº 4 1990, pp. 67-80). Y en este sentido habrá que citar el nacionalismo revolucionario de Krutwig, su Vasconia y su desplazamiento del anarcoindependentismo hacia el consejismo autónomo.

También será importante percibir cómo se acercan a la cuestión los sectores procedentes del marxismo consejista-autónomo y del anarquismo en la Euskal Herria en los 70, 80 y 90. La proliferación  de estos enfoques se dará en un momento donde la efervescencia del movimiento asambleario y popular es una realidad palpable. Uno de los textos considerados un clásico dentro de esta corriente será el de Bereterretxe (seudónimo), Nazio Arazoa (autoedición, Gipuzkoa 1977). Otros escritos de importancia en los setenta serán:  El manifiesto ideológico del colectivo Askatasuna sobre anarko-abertzalismo tratado en forma de editorial por la revista Askatasuna, nº 19-20, Bilbao 1978; el artículo de Mikel Orrantia <<La cuestión nacional>> (revista Askatasuna, nº 16-17, Bilbao 1977) y del mismo autor el libro La alternativa global, (op. cit., 1978). Sobre la autonomía y la cuestión nacional será representativo también el texto de Mikel Urriz, publicado por el colectivo Zirikatu, Cuestión Nacional y Autonomía Obrera en Euskal Herria (Irakurgaiak nº 9, Bilbao 1987). Otros libros de más reciente aparición sobre el tema de los Comandos Autónomos anticapitalistas serán: Comandos Autónomos. Un capitalismo iconoclasta (Likiniano, Bilbo, 1996) y Komando Autonomoak. Una historia anticapitalista (Likiniano, Bilbo, 1998).

Ya en los 80 se editará el libro de Jakue Pascual y Mark Légasse, Anarkherria (op. cit., 1986) que, dentro de la corriente anarkoabertzale, planteará el desarrollo de un espíritu antiautoritario vasco bajo el impulso de la reiterada pugna contra los estados centralistas. Los ejes de este análisis discurrirán a través de la cuestión del Estado, la independencia y el punk, como corriente estética rupturista que a mediados de los 80 sacudirá los fundamentos tradicionales de la sociedad vasca.

El debate sobre el anarquismo y la independencia de los pueblos continuará durante los años 90. En julio de 1990 el colectivo Ikaria de Barcelona convocará a unas jornadas de debate, como continuación de las comenzadas en Cerdeña, en las que se abordará los temas del anarcoindependentismo, la cultura, el ecologismo, la lucha armada y la liberación nacional y en las que se darán cita grupos pertenecientes a diferentes naciones sin Estado (ExIkaria, <<Xerrades Internacionals Anarcoindependentistes>>, boletín de septiembre de 1991). En esos momentos existían en el estado español diversos colectivos que se ubicarán en una línea anarco-independentista como Arabisem de Canarias y el Fanzine El Baifo de la misma comunidad, Treboada de Galicia, Ikaria de Catalunya o Zirikatu de Euskal Herria; además de mantenerse contactos con grupos afines de Quebec, Occitania, Cerdeña y Sicilia. También, y a modo de ejemplo, reseñaremos el resumen del fanzine Resiste del debate sobre anarquía y cuestión nacional celebrado en la casa ocupada de Lore Etxea de Iruñea, el 21 de septiembre de 1991(<<Debate sobre la independencia>>, nº 13, enero 1992). Otro texto que indirectamente se podrá incluir en esta reflexión será el producido por el Grupo de Debate de Bedia sobre el antimilitarismo y la cuestión nacional y que será reproducido en el Resiste nº 11 de febrero de 1991, bajo la denominación de <<Antimilitarismo y autodeterminación en Euskal Herria>>.


Anarcoindependentismo en Bretaña

“Por su cultura específica, su historia, sus lenguas, su sentimiento comunitario, los bretones constituyen un pueblo. Todo pueblo tiene el derecho a existir como tal . Estamos a favor de la independencia de Bretaña para tomar nuestro futuro en nuestras manos, desarrollar nuestras lenguas y nuestra cultura y reparar los daños infligidos por el colonialismo francés: aculturación, pérdida de nuestras lenguas, dependencia total del Estado… Queremos ser protagonistas de nuestra historia…”

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La Comuna de los Balcanes: el levantamiento de 1903 en Macedonia y Tracia

Prácticamente desconocida, la insurrección contra la dominación turca de la zona de los Balcanes en 1903 lleva una inequívoca huella libertaria. La lucha para liberar Macedonia y Tracia de la dominación política de los turcos otomanos fue de naturaleza claramente revolucionaria. Al ser liberados temporalmente sus territorios, el pueblo se organizó por sí mismo de forma comunal y asamblearia. Solución conjunta a la opresión nacional y social bajo formas anarquistas.

Editado como libro bajo el título de La Comuna de los Balcanes, puede leerse su texto mediante el siguiente pdf: http://www.enxarxa.com/biblioteca/Levantamientos%201903%20Macedonia.pdf


La revolución majnovista en Ucrania (“Territorio Libre”)

Algunos enlaces para empezar a conocer esta experiencia:

Revolución majnovista.

Anarquismo en Ucrania.

Ejército Negro.

Néstor Majnó (Nestor Makhno).

El cosaco de la anarquía.

Majnó: Unas palabras sobre la cuestión nacional en Ucrania.

Volin: La revolución desconocida.

Archivo Néstor Makhno.

 

Néstor Makhno, campesino de Ucrania (película documental).

 


Anarquismo y liberación nacional (Ikària, 1986).

FRAGMENTO DE LA PONENCIA DE IKÀRIA SOBRE ANARQUISMO Y LIBERACIÓN NACIONAL, PRESENTADA EN LOS ENCUENTROS INTERNACIONALES ANARCO-INDEPENDENTISTAS DE CERDEÑA, CELEBRADO EN DICIEMBRE DE 1986.

 

Tradicionalmente, la liberación nacional ha sido vista por los anarquistas con reticencias, incluso con hostilidad. A menudo se ha identificado con ideas como nuevo Estado, nuevas fronteras, interclasismo y demás, pensando en las burguesías liberales europeas del siglo XIX. Se ha querido liquidar el tema haciendo una formulación global en la que la extinción del Estado solucionara todos los males presentes. Pero una formulación global, aunque permite situar mejor las interrelaciones entre las distintas parcelas en que se manifiesta la represión y la resistencia, no tendría sentido si olvidase la especificidad de cada cosa, si aplazase hasta el día en que tengamos el cielo en la tierra la respuesta y la lucha o, si imaginase que acabando con el Estado se acaba con el viejo mundo que llevamos dentro, de un día para otro.

Tenemos claro que esta indiferencia por el tema que hoy está empezándose a romper aquí, en Barcelona, proviene de una real incomprensión del alcance de lo que podríamos denominar opresión nacional. Este es un tema peligroso, porque malinterpretado desemboca pronto en un interclasismo. Por ejemplo, la burguesía catalana encuadra políticamente dentro de CIU, forma parte del Estado español, de las instituciones que este mantiene en Catalunya, y especialmente del grupo económicamente dominante más interesado en conservar que en destruir, porque a pesar de su fraseología regionalista, no es un grupo social oprimido por ningún poder, ya que ella es el poder. En cambio, para los sectores sociales más castigados por el capitalismo, sí que ha existido, al lado de la explotación de clase, otras formas de explotación tendentes a la despersonalización y pérdida de consciencia e identidad, como factores necesarios a la estabilidad del poder político. El Estado necesita anular al máximo la individualidad, la diferencia, para crear un modelo de súbdito estable, buen demócrata en este caso, que acabe considerando al Estado como bueno, útil, imprescindible…

Este tipo de alienación se consigue de varias maneras: educación, religión, medios de comunicación, moral familiar, etc. Pero es indudable que la opresión nacional también ha jugado su papel. Si en vez de ser catalanes pensamos que somos españoles o franceses, estamos aceptando más cosas del Estado: sus absurdos límites territoriales, su falsa identidad.

Respecto a los Païssos Catalans (los de este lado de la frontera), el régimen del general Franco sintió especial predilección por atacar todo aquello que denotase individualidad catalana. El actual régimen prefiere evitar estos extremos y centrarse en un nuevo patriotismo, en el que la pluralidad refuerce y contribuya a la unidad. El objetivo es el mismo: dar una cohesión nacional a los territorios arbitrariamente reunidos dentro de las fronteras del Estado España, evitar una disgregación que podría ser territorial, pero también institucional.

No hemos pretendido nunca recuperar un nacionalismo popular. El nacionalismo toma postura afirmando –ya sea una idea, ya sea (tampoco necesariamente) un proyecto institucional nuevo–, mientras nosotros tomamos postura más bien negando. Negamos una situación concreta de agresión y despersonalización, pero ni tenemos claros unos límites geográficos ni mucho menos en ese Estado nuevo. Por eso nos encaja mejor el concepto de independencia, entendido siempre como ruptura de unas relaciones de sumisión indeseadas respecto al Estado. Y no tanto por el hecho de que este Estado sea extranjero, noción más que discutible, sino por el hecho de ser Estado, defendiendo, por tanto, también una independencia de un hipotético Estado catalán, tendenciosamente dicho Estado propio.

Pretender que un estado es propio, ya sea porque el alcance de su aparato administrativo-represivo coincide geográficamente con una nueva patria, emocionalmente más atractiva, ya sea porque se reclama de una nueva clase, socialmente más oprimida, forma parte de las ideologías con que un nuevo grupo dirigente camufla su acceso al poder político.

El núcleo de la propuesta anarquista es en realidad la voluntad de independencia total. Nuestra aportación consiste en fundir dentro de esta voluntad de independencia, el deseo de romper aquella opresión nacional a que aludíamos, con el deseo de antiautoritarismo; ningún poder sobre el individuo. El vínculo de unión está en el federalismo, que permite una coordinación de esfuerzos libre, no vinculante, pluridireccional y permanentemente rescindible, de abajo a arriba, del individuo a la comuna, a la comarca, a donde sea necesario.

Los tópicos anarquistas de un nuevo Estado, nuevas fronteras, interclasismo y otros, no tienen consistencia ni han de servir para pasar por alto el tema, protegiéndose en la comodidad de la opinión mayoritariamente aceptada. La liberación nacional forma parte de un proceso de lucha anticapitalista, en la que se busca independizarse, romper con unas relaciones de dominación a todos los niveles. Este proceso anárquico tiene ahora realizaciones concretas: abstencionismo laboral, okupación de casas vacías, insumisión contra el servicio militar, expropiaciones colectivas, aprovechar la cobertura de manifestaciones para apedrear comisarías y establecimientos concretos, formas de sabotaje, creación de pequeñas comunas, y otros. Como proceso, necesita una ruptura violenta con el actual estado de cosas, pero continua y tiene realmente sentido después de esta ruptura. En la medida que tengamos fuerza para impulsar iniciativas como comunismo libertario, autogestión, municipio libre o federalismo, no tiene sentido hablar de nuevos Estados, como entidades al margen de nuestro tejido social. Si no tenemos fuerza, no solo la liberación nacional, sino cualquier otra reivindicación pendiente, no podrá realizarse fuera del Estado, del actual u otros.

Acusarnos de querer crear nuevas fronteras es igualmente absurdo, sobre todo cuando la acusación proviene de un movimiento libertario histórico, que siempre ha reconocido las actuales fronteras de España como marco de lucha y de organización futura, asumiendo la españolidad e identificándose con la propuesta ideológico-territorial del estado al que quiere combatir. Queremos romper las actuales fronteras para dar paso a una libre federación. Tanto la reunificación propuesta por los independentistas, como la federación ibérica de los libertarios, parten de marcos patrióticos obligados. Si bien la idea de Països Catalans es muy válida, tiene que ir configurándose en la práctica, federativamente, de abajo a arriba, por descontado sin fronteras ni límites a una coordinación que más arriba hemos definido pluridireccional, esto es, simultáneamente a distintos niveles.

Finalmente, si el interclasismo de las reivindicaciones nacionales es un peligro real, más que servir de pretexto para inhibirse de los problemas, ha de servir de permanente punto de referencia para comprender que en la lucha contra el Estado y el capitalismo, el enemigo prioritario es la burguesía de aquí.

Revista Sabotaje (Madrid), nº 5. Enero de 1987.

 


Anarcoindependentismo: La facción más desconocida del movimiento libertario

Cada nación, grande o pequeña, tiene el derecho indiscutible a ser ella misma, a vivir acorde con su propia naturaleza. Este derecho es solamente el corolario del principio general de libertad”. Ésta es la tesis que defendía en el siglo XIX el principal impulsor del anarquismo, Bakunin, y de la que surge el anarcoindependentismo, una corriente de este movimiento donde se conjugan las ideas independentistas con las anarquistas, y que se desarrolló en el siglo XX, en las nacionalidades europeas apostando por la liberación de los territorios y su autoorganización.

¿Pueden concordar las ideas independentistas y las anarquistas? ¿La liberación nacional y la individual son compatibles? ¿Para que una comunidad humana diferenciada sea libre necesita de un estado? A estas y otras preguntas intenta darles respuesta un sector del movimiento libertario conocido como anarcoindependentismo. Su incidencia en el anarquismo internacional es más bien minoritaria. Este pensamiento se desarrolló en grupos pequeños, surgidos siempre en distintas nacionalidades europeas.

Antecedentes

A pesar de la creencia generalizada de que esta es una teoría “moderna”, sus antecedentes vienen de lejos. Un teórico del anarquismo como Bakunin (1814-1876), en su obra “Patria y Nacionalidad” decía cosas como: “La nacionalidad es un principio; es un hecho legitimado, como la individualidad. Cada nación, grande o pequeña, tiene el indiscutible derecho a ser ella misma, a vivir acordes con su propia naturaleza. Este derecho es solamente el corolario del principio general de libertad. (…) Un principio es el respeto que cada uno ha tener por los hechos naturales, sociales o reales. La nacionalidad, como la individualidad, es uno de esos hechos; y por eso la tenemos que respetar. Forzarla sería cometer un crimen; y (…) se convierte en un principio sagrado cada vez que es amenazada y forzada. Por eso, me siento simple y sinceramente el patriota de todas las patrias oprimidas”.

Otro clásico del pensamiento libertario como Kropotkin también trató esta cuestión con un posicionamiento bien claro: “(…) En todos los sitios donde el hombre se rebela contra la opresión individual, económica, estática, religiosa y sobre todo nacional, nuestro deber es estar a su lado. (…) Me parece que en cada uno de estos movimientos de emancipación nacional nos aguarda una tarea importante: plantear el problema en sus aspectos económico y social, y esto al mismo tiempo que la lucha contra la opresión extranjera” (en una carta de 1897 sobre la “cuestión irlandesa”).

Ya en el siglo XIX hubo participación libertaria en algunas luchas de liberación nacional, como las de Bosnia y Herzegovina, y fundamentalmente en la insurrección búlgara de 1876. Pero si de una experiencia de revolución social y liberación nacional hay que hablar, esa es la de Macedonia en 1903. Preparada en una docena de años, los libertarios se encargaron de la orientación, los objetivos y la acción armada. Cambiaron la táctica al atacar a les empresas de capital extranjero que mantenían al Imperio Otomano, en cuenta de las autoridades turcas, como se hacía hasta entonces. El levantamiento duró treinta días y, a pesar de su previsible derrota, pasó a la historia como la primera manifestación de una tentativa de liberación nacional y al mismo tiempo de emancipación social, de carácter libertario de hecho e influida por el pensamiento de Bakunin.

En la Revolución de 1917 en Ucrania, por sus características especiales y específicas, se dio un proceso muy particular donde confluyó el sentimiento nacional y la ideología anarquista. De esa época es la creación del Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania (conocido como Ejército Negro por el color de las banderas que lo identificaban), formado por anarquistas y donde acabaron integrados grupos pequeños de nacionalistas. Su cabeza e ideólogo fue Néstor Majnó, que creía firmemente en los principios de autoorganización y federación de labradores y obreros ucranianos.

Más referentes posibles de este pensamiento podemos encontrarlos también en el escritor y político bretón Émile Masson, fundador en 1900 de la Federación Socialista de Bretaña y dos años después de la revista en lengua bretona Brug, de carácter socialista y libertario. Hizo también en esa línea el llamamiento por el que es conocido: “Bretones socialistas, hay que hablar a nuestros hermanos labradores en su lengua”. Más tarde fue miembro del comité de redacción del periódico Breizh Dishual (Bretaña Libre), futuro órgano del incipiente movimiento nacionalista bretón, además de colaborar con la publicación La Bretagne Libertaire.

Otra conexión ente emancipación nacional y individual se dio en el pensamiento de uno de los nombres fundacionales del nacionalismo canario. Secundino Delgado (1867-1912). Emigrado a Cuba, se hizo seguidor del anarcosindicalismo y participa en la lucha contra España. Después tiene que exiliarse a Venezuela, donde funda el periódico El Guanche y propone la independencia de Canarias. De vuelta a las islas colabora con la anarcosindicalista Asociación Obrera de Canarias y funda más tarde las primeras organizaciones políticas nacionalistas, además de crear también la publicación Vacaguaré (“quiero morir”, grito de resistencia guanche), donde escribe: “Mientras respire, voy a luchar por la autonomía de los pueblos y de los individuos cueste lo que cueste. (…) Todo por la libertad de los pueblos y de los hombres. (…) Como decía Bakunin, que al mismo tiempo que predicaba la gran revolución política, económica y social, no abandonaba las regiones conquistadas y sometidas a potencias extrañas”.

Más adelantados en el tiempo están los vascos Félix Likiniano (1909-1983), militante anarquista muy destacado en la defensa de Donostia en la Guerra Civil y después en la lucha antifranquista, y Federico Krutwig (1921-1998) escritor y miembro de Euskaltzaindia (Academia de la Lengua Vasca), autor de obras como “Vasconia” o “La cuestión vasca”. Cuestionaron los aspectos de la ideología nacionalista tradicional, proponiendo un nacionalismo vasco nuevo donde se diera una especie de fusión ente la izquierda abertzale y el anarquismo.

Ideología

El anarcoindependentismo propone lograr la liberación de un territorio determinado y la capacidad de este de autoorganizase sin necesidad de un gobierno centralizado, a través del federalismo libertario. Para sus seguidores el independentismo está implícito en el mismo anarquismo; esta propuesta, como libertaria que es, toma al individuo como base de la liberación social: la independencia surge del propio individuo. En ausencia de Estado y capital, el individuo se uniría a los organismos de base en los que, entre iguales y de manera autogestionaria, decide mediante democracia directa los asuntos que competen no solo a la producción, sino a todos los aspectos de la vida comunitaria. Estos organismos se vinculan libremente entre sí, lo que requiere primero que ellos también sean independientes. Eso justamente es el federalismo: la unión libre (lo que también implica separación libre), para que se produzca, es imprescindible que haya la posibilidad de decisión previa de las unidades que se juntan. En el pensamiento anarquista, la independencia es requisito para la autodeterminación que se ejerce con la autogestión. En este sentido, el anarcoindependentismo no rompe con las idees libertarias; todo lo contrario: se reafirma en ellas. Para él, nación no es igual a Estado, ni independentismo igual a nacionalismo.

Más que hablar de nacionalismo hacen referencia al término liberación nacional; para alcanzarlo emplean aspectos como la cultura o la lengua del territorio que quieren independizar que no estén en contradicción con las prácticas libertarias, como forma de unión popular y siguiendo un alineamiento internacionalista de hermandad con todos los pueblos del mundo, apoyándose en la multiculturalidad y rechazando de hecho el racialismo. Tanto los anarquistas como los independentistas no concibieron la liberación nacional fuera del estado. Esto llevó a los primeros a no asumir esta liberación por tener miedo a estar potenciando un estado nuevo, y a los segundos, a reivindicar este estado como única forma de liberación nacional. Acusados de “nacionalistas” por el sector mayoritario del anarquismo, éstos se defienden argumentando que lo mismo se podría decir de todos aquellos que sostienen como marco referencial de su actuación el estado-nación, sean estos comunistas, socialistas o libertarios. Es más, no asumir la liberación nacional, posponerla a una futura e hipotética destrucción del estado, significa convertirse en cómplice del estado en su objetivo de someter las comunidades nacionales.

Colectivos

Ahora hay en Europa algunos colectivos que se enmarcan dentro de esta corriente, unos formados por un número reducido de militantes, dedicados fundamentalmente a la teorización y a apoyar las luchas populares de sus países, y otros con una infraestructura mayor y una capacidad de operación propia mucho más grande. Entre éstos últimos está CBIL (Coordinadora Bretaña Independiente y Libertaria), que junta a grupos que actúan en las ciudades de ese país, y que nació de la voluntad de asociar las luchas libertarias con las de emancipación cultural y política de Bretaña. Son los responsables de la publicación del periódico trimestral Huchoèr (El portavoz), redactado en bretón, galó (la otra lengua autóctona del país) y francés.

En Cataluña vienen trabajando desde hace algún tiempo el colectivo Negres Tempestes, organizando actividades y publicando la revista de debate libertario La Rosa dels Vents; hace poco reeditaron una obra referencial dentro del anarcoindependentismo en la órbita ‘española’, “Anarquisme i Alliberament Nacional” (publicado por el grupo Ikària -ya desaparecido- en 1987).

En Sicilia los partidarios de esta tendencia se agrupan alrededor del periódico Sicilia Libertaria, que defiende la sicilianidad negada como nación por el estado italiano, y entienden que, allí, “la lucha contra el imperialismo y el capitalismo pasa inequívocamente por la potenciación de la autodeterminación y la independencia del pueblo siciliano”.

En Canarias hay tradición anarcoindependentista desde hace bastante tiempo, con algunas agrupaciones a lo largo de la historia contemporánea. Esa tradición cristalizó en el libro colectivo “Independencia y Autogestión (escritos anarcoindependentistas)”, que recoge trece textos del independentismo libertario a lo largo de veinte años.

Occitania Libertaria nació por oposición “al sectarismo y al racismo de los anarcojacobinos de Francia” y resume sus objetivos en cuatro puntos: la colectivización de los medios de producción y la reapropiación de las tierras occitanas colonizadas; el respeto y el esparcimiento de la identidad nacional occitana; el reconocimiento del Pueblo Occitano y de sus derechos nacionales, y el control por la comunidad nacional occitana del desarrollo económico, social y cultural.

Son nada más unos ejemplos, pero hay más esparcidos por el continente, en países como Euskal Herria (con un referente bien claro como fue el grupo Askatasuna, que en la década de los setenta editaba una revista del mismo nombre), Galiza, Escocia, Gales o Cerdeña (donde, en el año 1986, llegó a celebrarse una especie de Internacional Anarcoindependentista) hay grupos, publicaciones o iniciativas que van en este mismo sentido.

Anarquía y liberación nacional, dos conceptos que puede parecer, a priori, contrapuestos pero que no tienen por qué. Eso defiende esta corriente del movimiento libertario conocida como anarcoindependentismo, una tarea difícil de explicar viendo el rechazo que produce tanto en el independentismo de izquierda como en el anarquismo ortodoxo. De todas maneras, no esta de más, llegados a este punto y como conclusión, recordar unas palabras del psiquiatra y ensayista francés Frantz Fanon, estudioso (ente otros temas) de las consecuencias psicológicas de la colonización sobre el colonizado: “La conciencia nacional, que no es nacionalismo, es la única que puede darnos una dimensión internacional”.

Xune Elipe

 

* Traducido del asturianu y originariamente publicado en Les Noticies en 2009

 

 


Anarquisme i alliberament nacional

En pdf, libro Anarquisme i alliberament nacional, en su última edición (2007). Sobre laa primera edición (1987), se diferencia en una nota introductoria, algunos anexos y un apéndice que hace un recorrido sobre los 20 años que han pasado entre la primera y segunda edición en el ámbito de los Paissos Catalans… El texto está en catalán…


El marxismo y la cuestión nacional.

Lenin le encargó a Stalin la tarea de resolver la cuestión nacional en la URSS de cara a una eventual acción revolucionaria unitaria. Para ello, Stalin redactó varios trabajos entre los que destacan Hacia el nacionalismo y el presente El marxismo y la cuestión nacional, que fueron los más importantes de la aportación stalinista a este tema y que con el tiempo se han convertido en reflexiones muy interesantes dentro de la teoría de la nación y el (los) nacionalismo (s). En aquel momento su alcance fue enorme y algunos sostienen que Lenin otorgó la Secretaría General por este motivo.

Descargar Documento: El marxismo y la cuestión nacional.(Joseph Stalin, Viena, 1913)


Federalismo libertario

Pretender abordar el actual protagonismo de la «cuestión nacional» en las luchas de los pueblos oprimidos por el Estado español, haciendo simples consideraciones tópicas que tanto abundan en nuestros medios, no ayudaría en mucho a la necesidad que la CNT, como organización obrera federalista tiene de dotarse de unos planteamientos claros, hoy, ante el nacionalismo-autonomismo-independentismo tan en boga. El uso de frases hechas como «mi patria es el mundo, mi familia la humanidad», pese al contenido emocional que tiene, sólo nos llevan a olvidar la importancia que tiene el tema de cara a nuestra estrategia revolucionaria.
Los pueblos sometidos al yugo del Estado español, pese a poseer características comunes, tanto étnicas como históricas, lingüísticas o económicas, poseen, a su vez, características diferenciadoras que les otorgan el derecho a su independencia y a su autonomía respecto a cualquier Estado que pretenda su opresión. Pero, para nosotros, este es un derecho que adquiere todo pueblo por el mero hecho de serlo, sin limitarlo a aquellos que por sus particularidades lingüísticas o históricas, y sobre todo, por su elevada conciencia de pueblo diferenciado, así lo exijan del Estado opresor.
Porque, ¿acaso son los caracteres lingüísticos y culturales de un pueblo, como por ejemplo el vasco, los que impulsan su decidida voluntad de autogobierno; o más bien son unos elementos motivadores más, que han de unirse necesariamente a la explotación económica de sus recursos por parte del capitalismo interior y exterior, y la opresión social y política ejercida por el Estado centralista español? Y, pese a la diferente situación de identidad cultural y el menor grado de conciencia de pueblo diferenciado (que puede ser o no ser una nación, una nacionalidad, etc.), otros pueblos, como el extremeño, canario o gallego, ¿no tienen acaso, el mismo derecho al autogobierno que el vasco? Por supuesto que sí. Y es que, desde nuestra perspectiva, la opresión del Estado la sufren todos los pueblos, y la explotación económica de los monopolios y el capital interior y exterior, también. Aunque, no todos los pueblos tienen la misma conciencia de esta situación, ni su lucha contra ella se manifiesta de la misma manera.
Sin embargo, la CNT no puede identificar a un pueblo o a una nación, actualmente, sin tener en cuenta la existencia de relaciones de dominio y explotación en su seno: de la burguesía sobre los trabajadores. De ahí que ese derecho a la independencia y autonomía de los pueblos ha de quedar incluído dentro del proceso de la lucha de clases y la consecución de la emancipación de la clase trabajadora en su conjunto. Porque para nosotros no existe liberación de la opresión del Estado central, si no existe emancipación de los trabajadores mediante la destrucción de cualquier Estado; ni existe liberación de los pueblos sin emancipación de los trabajadores y destrucción del capitalismo.
¿Qué pretenden las Autonomías concedidas por el Gobierno de UCD y aplaudidas por los partidos y organizaciones de la izquierda reformista? Pretenden, mediante la vía de la Reforma, -concendiendo falsos poderes políticos y administrativos-, acallar las cada vez más peligrosas reivindicaciones de autogobierno de los pueblos más conscientes de la periferia, y la permanente actitud de rechazo del poder que el Estado español ejerce brutalmente sobre ellos. Las reivindicaciones nacionales movilizan hoy a un buen número de pueblos y trabajadores en España; y la Autonomía es el proyecto político de las fuerzas reaccionarias y reformistas que pretenden evitar con ella, el que por la vía de las reivindicaciones de autogobierno, se llegue a las luchas directas contra el poder del Estado Español (o cualquier otro mini-Estado que pretendan imponérseles), y de la explotación capitalista ejercida basjo su protección. Por esto CNT debe estar contra las Autonomías y jugar un papel clarificador de estas luchas que, sin duda, continuarán, estando decididamente del lado de aquellos pueblos que luchan contra la opresión del Estado capitalista español (más aún del lado de los pueblos más conscientes de su identidad). Y, la CNT, debe estar, a su vez, decididamente en contra de la burguesía explotadora de esos pueblos y de cualquier intento de crear un nuevo Estado «nacional» sobre las ruinas del Estado central.
Partiendo del derecho a la independencia y autonomía de todos los pueblos sometidos por un Estado opresor, y reconociendo el federalismo libertario como principio que, a la vez que preserva ese derecho, establece lazos fraternales de solidaridad y cooperación entre los pueblos federados; la CNT aboga por el federalismo libertario entre todos los pueblos que luchan por su liberación de la opresión del Estado español. Y, para nosotros, ese federalismo, a la vez que hace más efectiva la lucha del conjunto de los pueblos, fortalece la lucha de cada pueblo. De ahí que hoy apliquemos el esquema federal libertario en nuestra organización, de tal forma que cualquier sindicato, local o regional federada se autoorganiza y se autogestiona.
Así como hoy luchamos por la liberación de todos los pueblos oprimidos por el Estado español, lo haremos por su libre federación, mediante los mismo principios libertarios tras su emancipación: y ello dentro de un marco de federación internacional que consideramos inspirador y sostén de la emancipación de todos los trabajadores del mundo.

CNT – CANARIAS (1979-80)

[Publicado en Bicicleta, revista de comunicaciones libertarias, nº 34]


La CNT por la independencia de Canarias

Es curioso observar como en la actualidad las organizaciones libertarias de ámbito estatal han llegado contradictoriamente a asumir para su proyecto el marco territorial que les señala el mismo Estado que se aborrece, protagonizando un esperpéntico españolismo. Y es que sólo han querido ver en las ansias independentistas la reivindicación de nuevos Estados, despreciando las luchas populares que se desarrollan en las diferentes comunidades nacionales sometidas al Estado español para preservar su cultura e identidad al margen de la uniformización estatal española y por las ansias naturales de protagonizar la autogestión.

Contrasta la posición actual de la CNT con la que los anarcosindicalistas isleños defendían en mítines obreros y en artículos de la prensa libertaria del Archipiélago en los años treinta, haciendo gala de su organización autónoma y del pacto federal que no los supeditaba a las decisiones de sus compañeros en la Península Ibérica. Y ello incluso mucho antes de que en octubre de 1933 el PCE asumiera la cuestión nacional en su plataforma electoral provisional, acogida posteriormente en el programa electoral del FUR, asunto del que tanto se ha alardeado en los últimos años, presentándolo como la primera declaración por la liberación nacional desde una posición de clase…

Se realizaban los preparativos del I Congreso confederal canario —y único hasta el momento presente— que tuvo lugar entre los días 6 y 9 de abril de 1933 en el derribado Cine La Paz que se alzaba en la plaza homónima de Santa Cruz de Tenerife. En Marcha, el portavoz cenetista canario, publica el 11 de marzo un artículo titulado “Temas para el próximo congreso regional. Canarias ante la gravedad del momento actual”. En el mismo, sobre la gravedad de la situación, se concluye: “En una palabra: Canarias es para la Península lo que en otro tiempo fueron Cuba y Filipinas, lo que para Francia y Bélgica son la Guyana y el Congo, unas pobres colonias. ¡Nada más!”. Una vez indicado el fracaso de la vía democrática y de diagnosticar la bancarrota del capitalismo, se señala que “la Revolución se aproxima a pasos de gigante”. Y se advierte que, si al producirse esa Revolución, los “países imperialistas de Europa” trataran de apoderarse de las Islas, al proletariado del Archipiélago no le quedaría más que un “recurso heróico y supremo: levantar la bandera de la rebeldía para expulsar a los invasores y proclamar la independencia del pueblo canario para que con el apoyo de sus hermanos de la Península pudiera regir libremente sus destinos”.

Con respecto a la situación de la organización anarcosindicalista isleña y sus posibilidades revolucionarias, Ricardo Sanz, delegado del comité nacional de la CNT, desplazado desde Madrid para la ocasión, escribirá (En Marcha, 15 de abril de 1933) que “la C.N.T. se encuentra hoy en Canarias, y sobre todo en Tenerife, en condiciones de poder encargarse de todo el sistema de producción y de consumo, con la seguridad de cumplir su misión histórica, sin grandes dificultades y trastornos”. Una Revolución que, lamentablemente, el brutal golpe militar fascista de 1936 abortó en las Islas, no sin contar con valientes focos de resistencia por parte del pueblo trabajador, entre los que la acción de los libertarios fue destacada.

Trueno

Datos extraídos de CABRERA ACOSTA, M.A. (1991): La II República en las Canarias occidentales, C.C.P.P.

[Texto publicado en la sección Trapera del nº 5 de El Baifo, diciembre de 1991].