[Crónica] Jornadas sobre Independencia y Autogestión: Encuentros y desencuentros

El pasado 28 y 29 de abril tuvieron lugar en Espacio Sociocultural La Casa, el la Orotava, las jornadas tituladas “Independencia y Autogestión: Encuentros y desencuentros”. Unas jornadas organizadas por la CGT de Tenerife, la Asamblea Canaria por el Reparto de la Riqueza (ACRR) y Azarug que tenian como intención crear un debate sobre el anarquismo visto desde la óptica independentista canaria. A esta cita acudieron compañeras y compañeros de casi todo el país e incluso de Catalunya -los Negres Tempestes- entre los cuales se pretendía abrir un debate sobre la coherencia y las contradicciones de este desconocido movimiento libertario que es el anarcoindependentismo.

Las jornadas comenzaron por la mañana del sábado entre caras de sueño y los saludos de viejos y nuevos amigos. La primera charla del día la dieron los Negres Tempestes para abordar en líneas generales este movimiento anarquista libertario que no tiene, precisamente, pocos ejemplos en la historia. Dieron una visión internacionalista de este movimiento argumentando algunas de las aparentes contradicciones que se dan entre el anarquismo y el independentismo. Hablaron de Secundino Delgado y de otros movimientos independentistas que nacieron con ideas anarquistas, como por ejemplo el bretón. También se abordaron cuestiones como la directa relación entre estos dos movimientos y la frecuente confusión generada entre términos tan manoseados como el de “nacionalismo” o “independencia”. Una interesante exposición por parte de los compañeros catalanes que dio lugar a un debate entre los asistentes que enriqueció la ponencia. Se echó en falta la colaboración de algunos sectores posicionados contra el anarquismo libertario que no asistieron a la cita aún habiendo sido invitados. Por otro lado, este hecho facilitó un diálogo sorprendentemente afable y calmado.

Tras un sabroso almuerzo y una interesante sobremesa la siguiente ponencia fue la de Jesús Girálaez sobre la historia del independentismo canario, abordando tanto sus inicios anarcosindicalistas cómo la actual presencia del falso nacionalismo de Coalición Canaria. Una ponencia que ilustró a los noveles y contentó a los más informados por su correcta exposición de la historia del movimiento de liberación nacional canario. En el debate posterior se profundizó en la deriva del nacionalismo canario tras la Transición española y en el sentimiento de “canariedad” por encima del “español” del pueblo canario en contraposición con un complejo colonial que mantiene una fuerte sensación de inseguridad.

Josema fue el encargado de la última ponencia del día. En un análisis minucioso del anarquismo en canarias y en especial del anarquismo libertario que abordó la figura de Secundino Delgado arrojando luces sobre sombras y haciendo hincapié en el caracter revolucionario de este ilustre personaje. Entre otras referencias citó la lucha del COA que fortaleció el movimiento antimilitarista y el anarquismo libertario en nuestro país durante la década de los 80. En el debate posterior se abordaron las contradicciones sobre la evolución política de Secundino y del “anarcoespañolismo” que desde la Transición ejercen ciertos sectores del anarcosindicaliso en Canarias. Fue una lástima que los compañeros de los sectores menos afines a la liberación nacional de Canarias no asistieran al encuentro (o desencuentro).

La velada continuó hasta entrada la madrugada con un concierto de Dadda Wanche y una variada compañía que favoreció un debate distendido entre los asistentes. La variedad de ideologías y posicionamientos enriquecieron la conversación hasta que, finalmente, se dio por finalizada la jornada de ese día.

A la mañana siguiente tuvo lugar la reflexión de las jornadas, las cuales fueron positivas entre los asistentes sin faltar críticas por la falta de enfrentamientos ideológicos por parte de los que evitaron el debate. Sin embargo la exposición de los hechos históricos y la argumentación ideológica de los ponentes ayudó a consolidar conocimientos para algunas personas y fijar posicionamientos para otras. Unas jornadas que se hacían necesarias desde hacía demasiado tiempo y que deben repetirse en fechas cercanas. Esperamos que en la isla de Tamarán se puedan realizar el siguiente encuentro en los próximos meses y que ninguna de las partes evite este necesario debate.

Las jornadas finalizaron con un homenaje a Miguelón. Un anarquista cercano a la CNT que militó entre las filas del MPAIAC y que acabó por suicidarse por la presión policial del Estado español. La sala principal de La Casa recibe en esta ceremonia su nombre en honor a una vida dedicada a la lucha por la liberación de nuestro país.

Para terminar, agradecer a la CGT que hicieran posibles unas jornadas como éstas, superando posibles prejuicios y buscando espacios para el encuentro, pese a el inmerecido estigma de “godos” que tienen encima. Tambien felicitar a La Casa y a la ACRR por la organización ya que las jornadas fueron “casi” todo un éxito. Y pongo este “casi” por la falta de desencuentros aún esperando que a las próximas jornadas sobre anarquismo libertario asistan todas las partes de un absurdo conflicto.

¡Viva Canarias Libre! ¡Viva el Socialismo Libertario!

Ahul y Salú,
F. Nagore
(Asamblea de Guiniguada. Azarug. 1992/2012)

Fuente: http://www.azarug.org/noticia.php?not_id=111


Anarcoindependentismo: La facción más desconocida del movimiento libertario

Cada nación, grande o pequeña, tiene el derecho indiscutible a ser ella misma, a vivir acorde con su propia naturaleza. Este derecho es solamente el corolario del principio general de libertad”. Ésta es la tesis que defendía en el siglo XIX el principal impulsor del anarquismo, Bakunin, y de la que surge el anarcoindependentismo, una corriente de este movimiento donde se conjugan las ideas independentistas con las anarquistas, y que se desarrolló en el siglo XX, en las nacionalidades europeas apostando por la liberación de los territorios y su autoorganización.

¿Pueden concordar las ideas independentistas y las anarquistas? ¿La liberación nacional y la individual son compatibles? ¿Para que una comunidad humana diferenciada sea libre necesita de un estado? A estas y otras preguntas intenta darles respuesta un sector del movimiento libertario conocido como anarcoindependentismo. Su incidencia en el anarquismo internacional es más bien minoritaria. Este pensamiento se desarrolló en grupos pequeños, surgidos siempre en distintas nacionalidades europeas.

Antecedentes

A pesar de la creencia generalizada de que esta es una teoría “moderna”, sus antecedentes vienen de lejos. Un teórico del anarquismo como Bakunin (1814-1876), en su obra “Patria y Nacionalidad” decía cosas como: “La nacionalidad es un principio; es un hecho legitimado, como la individualidad. Cada nación, grande o pequeña, tiene el indiscutible derecho a ser ella misma, a vivir acordes con su propia naturaleza. Este derecho es solamente el corolario del principio general de libertad. (…) Un principio es el respeto que cada uno ha tener por los hechos naturales, sociales o reales. La nacionalidad, como la individualidad, es uno de esos hechos; y por eso la tenemos que respetar. Forzarla sería cometer un crimen; y (…) se convierte en un principio sagrado cada vez que es amenazada y forzada. Por eso, me siento simple y sinceramente el patriota de todas las patrias oprimidas”.

Otro clásico del pensamiento libertario como Kropotkin también trató esta cuestión con un posicionamiento bien claro: “(…) En todos los sitios donde el hombre se rebela contra la opresión individual, económica, estática, religiosa y sobre todo nacional, nuestro deber es estar a su lado. (…) Me parece que en cada uno de estos movimientos de emancipación nacional nos aguarda una tarea importante: plantear el problema en sus aspectos económico y social, y esto al mismo tiempo que la lucha contra la opresión extranjera” (en una carta de 1897 sobre la “cuestión irlandesa”).

Ya en el siglo XIX hubo participación libertaria en algunas luchas de liberación nacional, como las de Bosnia y Herzegovina, y fundamentalmente en la insurrección búlgara de 1876. Pero si de una experiencia de revolución social y liberación nacional hay que hablar, esa es la de Macedonia en 1903. Preparada en una docena de años, los libertarios se encargaron de la orientación, los objetivos y la acción armada. Cambiaron la táctica al atacar a les empresas de capital extranjero que mantenían al Imperio Otomano, en cuenta de las autoridades turcas, como se hacía hasta entonces. El levantamiento duró treinta días y, a pesar de su previsible derrota, pasó a la historia como la primera manifestación de una tentativa de liberación nacional y al mismo tiempo de emancipación social, de carácter libertario de hecho e influida por el pensamiento de Bakunin.

En la Revolución de 1917 en Ucrania, por sus características especiales y específicas, se dio un proceso muy particular donde confluyó el sentimiento nacional y la ideología anarquista. De esa época es la creación del Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania (conocido como Ejército Negro por el color de las banderas que lo identificaban), formado por anarquistas y donde acabaron integrados grupos pequeños de nacionalistas. Su cabeza e ideólogo fue Néstor Majnó, que creía firmemente en los principios de autoorganización y federación de labradores y obreros ucranianos.

Más referentes posibles de este pensamiento podemos encontrarlos también en el escritor y político bretón Émile Masson, fundador en 1900 de la Federación Socialista de Bretaña y dos años después de la revista en lengua bretona Brug, de carácter socialista y libertario. Hizo también en esa línea el llamamiento por el que es conocido: “Bretones socialistas, hay que hablar a nuestros hermanos labradores en su lengua”. Más tarde fue miembro del comité de redacción del periódico Breizh Dishual (Bretaña Libre), futuro órgano del incipiente movimiento nacionalista bretón, además de colaborar con la publicación La Bretagne Libertaire.

Otra conexión ente emancipación nacional y individual se dio en el pensamiento de uno de los nombres fundacionales del nacionalismo canario. Secundino Delgado (1867-1912). Emigrado a Cuba, se hizo seguidor del anarcosindicalismo y participa en la lucha contra España. Después tiene que exiliarse a Venezuela, donde funda el periódico El Guanche y propone la independencia de Canarias. De vuelta a las islas colabora con la anarcosindicalista Asociación Obrera de Canarias y funda más tarde las primeras organizaciones políticas nacionalistas, además de crear también la publicación Vacaguaré (“quiero morir”, grito de resistencia guanche), donde escribe: “Mientras respire, voy a luchar por la autonomía de los pueblos y de los individuos cueste lo que cueste. (…) Todo por la libertad de los pueblos y de los hombres. (…) Como decía Bakunin, que al mismo tiempo que predicaba la gran revolución política, económica y social, no abandonaba las regiones conquistadas y sometidas a potencias extrañas”.

Más adelantados en el tiempo están los vascos Félix Likiniano (1909-1983), militante anarquista muy destacado en la defensa de Donostia en la Guerra Civil y después en la lucha antifranquista, y Federico Krutwig (1921-1998) escritor y miembro de Euskaltzaindia (Academia de la Lengua Vasca), autor de obras como “Vasconia” o “La cuestión vasca”. Cuestionaron los aspectos de la ideología nacionalista tradicional, proponiendo un nacionalismo vasco nuevo donde se diera una especie de fusión ente la izquierda abertzale y el anarquismo.

Ideología

El anarcoindependentismo propone lograr la liberación de un territorio determinado y la capacidad de este de autoorganizase sin necesidad de un gobierno centralizado, a través del federalismo libertario. Para sus seguidores el independentismo está implícito en el mismo anarquismo; esta propuesta, como libertaria que es, toma al individuo como base de la liberación social: la independencia surge del propio individuo. En ausencia de Estado y capital, el individuo se uniría a los organismos de base en los que, entre iguales y de manera autogestionaria, decide mediante democracia directa los asuntos que competen no solo a la producción, sino a todos los aspectos de la vida comunitaria. Estos organismos se vinculan libremente entre sí, lo que requiere primero que ellos también sean independientes. Eso justamente es el federalismo: la unión libre (lo que también implica separación libre), para que se produzca, es imprescindible que haya la posibilidad de decisión previa de las unidades que se juntan. En el pensamiento anarquista, la independencia es requisito para la autodeterminación que se ejerce con la autogestión. En este sentido, el anarcoindependentismo no rompe con las idees libertarias; todo lo contrario: se reafirma en ellas. Para él, nación no es igual a Estado, ni independentismo igual a nacionalismo.

Más que hablar de nacionalismo hacen referencia al término liberación nacional; para alcanzarlo emplean aspectos como la cultura o la lengua del territorio que quieren independizar que no estén en contradicción con las prácticas libertarias, como forma de unión popular y siguiendo un alineamiento internacionalista de hermandad con todos los pueblos del mundo, apoyándose en la multiculturalidad y rechazando de hecho el racialismo. Tanto los anarquistas como los independentistas no concibieron la liberación nacional fuera del estado. Esto llevó a los primeros a no asumir esta liberación por tener miedo a estar potenciando un estado nuevo, y a los segundos, a reivindicar este estado como única forma de liberación nacional. Acusados de “nacionalistas” por el sector mayoritario del anarquismo, éstos se defienden argumentando que lo mismo se podría decir de todos aquellos que sostienen como marco referencial de su actuación el estado-nación, sean estos comunistas, socialistas o libertarios. Es más, no asumir la liberación nacional, posponerla a una futura e hipotética destrucción del estado, significa convertirse en cómplice del estado en su objetivo de someter las comunidades nacionales.

Colectivos

Ahora hay en Europa algunos colectivos que se enmarcan dentro de esta corriente, unos formados por un número reducido de militantes, dedicados fundamentalmente a la teorización y a apoyar las luchas populares de sus países, y otros con una infraestructura mayor y una capacidad de operación propia mucho más grande. Entre éstos últimos está CBIL (Coordinadora Bretaña Independiente y Libertaria), que junta a grupos que actúan en las ciudades de ese país, y que nació de la voluntad de asociar las luchas libertarias con las de emancipación cultural y política de Bretaña. Son los responsables de la publicación del periódico trimestral Huchoèr (El portavoz), redactado en bretón, galó (la otra lengua autóctona del país) y francés.

En Cataluña vienen trabajando desde hace algún tiempo el colectivo Negres Tempestes, organizando actividades y publicando la revista de debate libertario La Rosa dels Vents; hace poco reeditaron una obra referencial dentro del anarcoindependentismo en la órbita ‘española’, “Anarquisme i Alliberament Nacional” (publicado por el grupo Ikària -ya desaparecido- en 1987).

En Sicilia los partidarios de esta tendencia se agrupan alrededor del periódico Sicilia Libertaria, que defiende la sicilianidad negada como nación por el estado italiano, y entienden que, allí, “la lucha contra el imperialismo y el capitalismo pasa inequívocamente por la potenciación de la autodeterminación y la independencia del pueblo siciliano”.

En Canarias hay tradición anarcoindependentista desde hace bastante tiempo, con algunas agrupaciones a lo largo de la historia contemporánea. Esa tradición cristalizó en el libro colectivo “Independencia y Autogestión (escritos anarcoindependentistas)”, que recoge trece textos del independentismo libertario a lo largo de veinte años.

Occitania Libertaria nació por oposición “al sectarismo y al racismo de los anarcojacobinos de Francia” y resume sus objetivos en cuatro puntos: la colectivización de los medios de producción y la reapropiación de las tierras occitanas colonizadas; el respeto y el esparcimiento de la identidad nacional occitana; el reconocimiento del Pueblo Occitano y de sus derechos nacionales, y el control por la comunidad nacional occitana del desarrollo económico, social y cultural.

Son nada más unos ejemplos, pero hay más esparcidos por el continente, en países como Euskal Herria (con un referente bien claro como fue el grupo Askatasuna, que en la década de los setenta editaba una revista del mismo nombre), Galiza, Escocia, Gales o Cerdeña (donde, en el año 1986, llegó a celebrarse una especie de Internacional Anarcoindependentista) hay grupos, publicaciones o iniciativas que van en este mismo sentido.

Anarquía y liberación nacional, dos conceptos que puede parecer, a priori, contrapuestos pero que no tienen por qué. Eso defiende esta corriente del movimiento libertario conocida como anarcoindependentismo, una tarea difícil de explicar viendo el rechazo que produce tanto en el independentismo de izquierda como en el anarquismo ortodoxo. De todas maneras, no esta de más, llegados a este punto y como conclusión, recordar unas palabras del psiquiatra y ensayista francés Frantz Fanon, estudioso (ente otros temas) de las consecuencias psicológicas de la colonización sobre el colonizado: “La conciencia nacional, que no es nacionalismo, es la única que puede darnos una dimensión internacional”.

Xune Elipe

 

* Traducido del asturianu y originariamente publicado en Les Noticies en 2009

 

 


Anarquisme i alliberament nacional

En pdf, libro Anarquisme i alliberament nacional, en su última edición (2007). Sobre laa primera edición (1987), se diferencia en una nota introductoria, algunos anexos y un apéndice que hace un recorrido sobre los 20 años que han pasado entre la primera y segunda edición en el ámbito de los Paissos Catalans… El texto está en catalán…


Por la independencia total y la anarquía sin límites

Pdf del folleto Por la independencia total y la anarquía sin límites, del Col.lectiu Ikària, editado en los años 80. Corresponde a una traducción al castellano de varios capítulos del libro Anarquisme i alliberament nacional, publicado en catalán por aquellos años.

http://reflexionrevuelta.files.wordpress.com/2011/07/porlaindependencia.pdf


Entrevista en Radio Pimienta a Jordi Marti, independentista libertario Catalán.

http://www.ivoox.com/entrevista-personal-a-jordi-marti-periodico-catalunya_md_1183763_1.mp3″ Ir a descargar

Jordi Martí, compañera invitada a las próximas jornadas de Independencia y Autogestión en Canarias, y a las que finalmente no podrá asistir, fue entrevistada para el programa “Nosotras las personas” en Radio Pimienta (radio social, comunitaria y autogestionada del Norte de Tenerife) y hablo extensamente de su recorrido personal, del anarcoindependentismo en Catalunya y de la revista Catalunya.

Descargar números de Revista Catalunya


El marxismo y la cuestión nacional.

Lenin le encargó a Stalin la tarea de resolver la cuestión nacional en la URSS de cara a una eventual acción revolucionaria unitaria. Para ello, Stalin redactó varios trabajos entre los que destacan Hacia el nacionalismo y el presente El marxismo y la cuestión nacional, que fueron los más importantes de la aportación stalinista a este tema y que con el tiempo se han convertido en reflexiones muy interesantes dentro de la teoría de la nación y el (los) nacionalismo (s). En aquel momento su alcance fue enorme y algunos sostienen que Lenin otorgó la Secretaría General por este motivo.

Descargar Documento: El marxismo y la cuestión nacional.(Joseph Stalin, Viena, 1913)


Federalismo libertario

Pretender abordar el actual protagonismo de la «cuestión nacional» en las luchas de los pueblos oprimidos por el Estado español, haciendo simples consideraciones tópicas que tanto abundan en nuestros medios, no ayudaría en mucho a la necesidad que la CNT, como organización obrera federalista tiene de dotarse de unos planteamientos claros, hoy, ante el nacionalismo-autonomismo-independentismo tan en boga. El uso de frases hechas como «mi patria es el mundo, mi familia la humanidad», pese al contenido emocional que tiene, sólo nos llevan a olvidar la importancia que tiene el tema de cara a nuestra estrategia revolucionaria.
Los pueblos sometidos al yugo del Estado español, pese a poseer características comunes, tanto étnicas como históricas, lingüísticas o económicas, poseen, a su vez, características diferenciadoras que les otorgan el derecho a su independencia y a su autonomía respecto a cualquier Estado que pretenda su opresión. Pero, para nosotros, este es un derecho que adquiere todo pueblo por el mero hecho de serlo, sin limitarlo a aquellos que por sus particularidades lingüísticas o históricas, y sobre todo, por su elevada conciencia de pueblo diferenciado, así lo exijan del Estado opresor.
Porque, ¿acaso son los caracteres lingüísticos y culturales de un pueblo, como por ejemplo el vasco, los que impulsan su decidida voluntad de autogobierno; o más bien son unos elementos motivadores más, que han de unirse necesariamente a la explotación económica de sus recursos por parte del capitalismo interior y exterior, y la opresión social y política ejercida por el Estado centralista español? Y, pese a la diferente situación de identidad cultural y el menor grado de conciencia de pueblo diferenciado (que puede ser o no ser una nación, una nacionalidad, etc.), otros pueblos, como el extremeño, canario o gallego, ¿no tienen acaso, el mismo derecho al autogobierno que el vasco? Por supuesto que sí. Y es que, desde nuestra perspectiva, la opresión del Estado la sufren todos los pueblos, y la explotación económica de los monopolios y el capital interior y exterior, también. Aunque, no todos los pueblos tienen la misma conciencia de esta situación, ni su lucha contra ella se manifiesta de la misma manera.
Sin embargo, la CNT no puede identificar a un pueblo o a una nación, actualmente, sin tener en cuenta la existencia de relaciones de dominio y explotación en su seno: de la burguesía sobre los trabajadores. De ahí que ese derecho a la independencia y autonomía de los pueblos ha de quedar incluído dentro del proceso de la lucha de clases y la consecución de la emancipación de la clase trabajadora en su conjunto. Porque para nosotros no existe liberación de la opresión del Estado central, si no existe emancipación de los trabajadores mediante la destrucción de cualquier Estado; ni existe liberación de los pueblos sin emancipación de los trabajadores y destrucción del capitalismo.
¿Qué pretenden las Autonomías concedidas por el Gobierno de UCD y aplaudidas por los partidos y organizaciones de la izquierda reformista? Pretenden, mediante la vía de la Reforma, -concendiendo falsos poderes políticos y administrativos-, acallar las cada vez más peligrosas reivindicaciones de autogobierno de los pueblos más conscientes de la periferia, y la permanente actitud de rechazo del poder que el Estado español ejerce brutalmente sobre ellos. Las reivindicaciones nacionales movilizan hoy a un buen número de pueblos y trabajadores en España; y la Autonomía es el proyecto político de las fuerzas reaccionarias y reformistas que pretenden evitar con ella, el que por la vía de las reivindicaciones de autogobierno, se llegue a las luchas directas contra el poder del Estado Español (o cualquier otro mini-Estado que pretendan imponérseles), y de la explotación capitalista ejercida basjo su protección. Por esto CNT debe estar contra las Autonomías y jugar un papel clarificador de estas luchas que, sin duda, continuarán, estando decididamente del lado de aquellos pueblos que luchan contra la opresión del Estado capitalista español (más aún del lado de los pueblos más conscientes de su identidad). Y, la CNT, debe estar, a su vez, decididamente en contra de la burguesía explotadora de esos pueblos y de cualquier intento de crear un nuevo Estado «nacional» sobre las ruinas del Estado central.
Partiendo del derecho a la independencia y autonomía de todos los pueblos sometidos por un Estado opresor, y reconociendo el federalismo libertario como principio que, a la vez que preserva ese derecho, establece lazos fraternales de solidaridad y cooperación entre los pueblos federados; la CNT aboga por el federalismo libertario entre todos los pueblos que luchan por su liberación de la opresión del Estado español. Y, para nosotros, ese federalismo, a la vez que hace más efectiva la lucha del conjunto de los pueblos, fortalece la lucha de cada pueblo. De ahí que hoy apliquemos el esquema federal libertario en nuestra organización, de tal forma que cualquier sindicato, local o regional federada se autoorganiza y se autogestiona.
Así como hoy luchamos por la liberación de todos los pueblos oprimidos por el Estado español, lo haremos por su libre federación, mediante los mismo principios libertarios tras su emancipación: y ello dentro de un marco de federación internacional que consideramos inspirador y sostén de la emancipación de todos los trabajadores del mundo.

CNT – CANARIAS (1979-80)

[Publicado en Bicicleta, revista de comunicaciones libertarias, nº 34]


La CNT por la independencia de Canarias

Es curioso observar como en la actualidad las organizaciones libertarias de ámbito estatal han llegado contradictoriamente a asumir para su proyecto el marco territorial que les señala el mismo Estado que se aborrece, protagonizando un esperpéntico españolismo. Y es que sólo han querido ver en las ansias independentistas la reivindicación de nuevos Estados, despreciando las luchas populares que se desarrollan en las diferentes comunidades nacionales sometidas al Estado español para preservar su cultura e identidad al margen de la uniformización estatal española y por las ansias naturales de protagonizar la autogestión.

Contrasta la posición actual de la CNT con la que los anarcosindicalistas isleños defendían en mítines obreros y en artículos de la prensa libertaria del Archipiélago en los años treinta, haciendo gala de su organización autónoma y del pacto federal que no los supeditaba a las decisiones de sus compañeros en la Península Ibérica. Y ello incluso mucho antes de que en octubre de 1933 el PCE asumiera la cuestión nacional en su plataforma electoral provisional, acogida posteriormente en el programa electoral del FUR, asunto del que tanto se ha alardeado en los últimos años, presentándolo como la primera declaración por la liberación nacional desde una posición de clase…

Se realizaban los preparativos del I Congreso confederal canario —y único hasta el momento presente— que tuvo lugar entre los días 6 y 9 de abril de 1933 en el derribado Cine La Paz que se alzaba en la plaza homónima de Santa Cruz de Tenerife. En Marcha, el portavoz cenetista canario, publica el 11 de marzo un artículo titulado “Temas para el próximo congreso regional. Canarias ante la gravedad del momento actual”. En el mismo, sobre la gravedad de la situación, se concluye: “En una palabra: Canarias es para la Península lo que en otro tiempo fueron Cuba y Filipinas, lo que para Francia y Bélgica son la Guyana y el Congo, unas pobres colonias. ¡Nada más!”. Una vez indicado el fracaso de la vía democrática y de diagnosticar la bancarrota del capitalismo, se señala que “la Revolución se aproxima a pasos de gigante”. Y se advierte que, si al producirse esa Revolución, los “países imperialistas de Europa” trataran de apoderarse de las Islas, al proletariado del Archipiélago no le quedaría más que un “recurso heróico y supremo: levantar la bandera de la rebeldía para expulsar a los invasores y proclamar la independencia del pueblo canario para que con el apoyo de sus hermanos de la Península pudiera regir libremente sus destinos”.

Con respecto a la situación de la organización anarcosindicalista isleña y sus posibilidades revolucionarias, Ricardo Sanz, delegado del comité nacional de la CNT, desplazado desde Madrid para la ocasión, escribirá (En Marcha, 15 de abril de 1933) que “la C.N.T. se encuentra hoy en Canarias, y sobre todo en Tenerife, en condiciones de poder encargarse de todo el sistema de producción y de consumo, con la seguridad de cumplir su misión histórica, sin grandes dificultades y trastornos”. Una Revolución que, lamentablemente, el brutal golpe militar fascista de 1936 abortó en las Islas, no sin contar con valientes focos de resistencia por parte del pueblo trabajador, entre los que la acción de los libertarios fue destacada.

Trueno

Datos extraídos de CABRERA ACOSTA, M.A. (1991): La II República en las Canarias occidentales, C.C.P.P.

[Texto publicado en la sección Trapera del nº 5 de El Baifo, diciembre de 1991].


Historiografía y Nacionalismo en Canarias. Una primera aproximación.

Artículo del historiador Zebensui López.

Enlace – Historio grafía y Nacionalismo en Canarias. Una primera aproximación.


Los clásicos anarquistas y los movimientos de liberación nacional

 

1. La posición de Bakunin
Bakunin defendió siempre la idea de revolución social íntimamente ligada a la liberación nacional de los pueblos sometidos y, muy especialmente, la de los pueblos eslavos, oprimidos bajo el yugo de los imperio ruso, austriaco, prusiano y turco. Su paneslavismo descansaba sobre la destrucción de los cuatro imperios para federar los pueblos eslavos en base a una libertad e igualdad absolutas, opuesto a la hegemonía rusa. De igual manera que combatió el paneslavismo ruso y la creación de un Gran Estado eslavo que oprimiese a las naciones eslavas, combatió el pangermanismo. «Como eslavo, yo querría la emancipación de la raza eslava del yugo alemán, y, como patriota alemán, Marx no admite todavía el dere cho de los eslavos a emanciparse del yugo de los alemanes, pensando hoy como entonces que los alemanes son llamados a civilizarlos, es decir, a germanizarlos por aceptación o por fuerza» (1871).
Opuestas son las posiciones respecto a la liberación nacional de Bakunin y de Marx y Engels, ya que ambos clásicos marxistas se manifestaron contrarios a los movimientos independentistas o nacionalistas revolucionarios, ya que creían que el movimiento revolucionario únicamente podía desarrollarse en el marco de las relaciones económicas de producción del cual solamente la clase obrera podía ser el motor, considerando por tanto que el desarrollo de las fuerzas de producción así como la extensión del intercambio económico —que creaban según ellos la necesidad histórica del socialismo— destruirían los particularismos locales y nacionales y tenderían a igualar el desarrollo social.
En efecto, Marx, respondiendo a Bakunin, que defendía la independencia de los checos, eslavos, polacos, búlgaros, rumanos, etc., declaraba al ‘Neuu Rheinische Zeitung’, en 1849:
«Todas estas pequeñas naciones impotentes y frágiles, deben a fin de cuentas el reconocimiento a las que, según las necesidades históricas, las integraron en algún imperio, permitiéndolos así participar en el desarrollo histórico del cual, si se hubiesen quedado solas, se hubiesen visto totalmente privadas. Es evidente que tal cosa no se hubiera podido realizar sin aplastar «tiernos brotes» ( … ).»
De esta manera, al contrario que M. Bakunin, K. Marx negaba que las luchas nacionales de oprimidos contra sus Estados opresores extranjeros en el s. XIX fuesen un factor revolucionario anticapitalista emancipador.
El mismo Andreu Nin reconoce el acierto de la posición de Bakunin ante la de Marx en la cuestión nacional: « … Y a pesar de nuestra devoción por Marx y Engels, hemos de confesar que si hubiésemos de juzgar por las manifestaciones externas, haciendo abstracción de las circunstancias de tiempo y de factores de orden psicológico, diríamos que las acusaciones de Bakunin contra Marx (en la cuestión nacional, se refiere) y Engels eran más justificadas que las de este contra aquel» (1).
Bakunin opone siempre al nacionalismo estatalista un nacionalismo revolucionario federalista y consagra buena parte de su vida a liberar patrias oprimidas, como Polonia; de él citamos el manifiesto que sigue:
«1.- El orden que reina hoy en Polonia, bajo el yugo extranjero, se manifiesta incesantemente, como en todas partes, con el despotismo político y económico de una minoría privilegiada sobre las masas obreras.
2.- Calificamos de tiranía la dominación del hombre por el hombre. Igualmente no reconocemos otro poder que la organización social del pueblo, por medio de una libre federación de asociaciones obreras y comunas campesinas libres. Ya que todo poder, hasta el que en apariencia es el más republicano y el más democrático, siempre se basa en el provecho de una minoría privilegiada y la esclavitud del pueblo.
3.- La conquista de una verdadera Libertad para el pueblo polaco tiene como condición necesaria la abolición del régimen actual, tanto en el plano político como en el económico, el jurídico y el religioso.
4.- Solamente podremos conseguirla mediante un levantamiento general, por medio de la revolución social.
5.- La tierra pertenecerá a las comunas campesinas en la medida que éstas sean capaces de trabajarla.
6.-De igual manera, las fábricas, las máquinas, los edificios, las herramientas, hasta las artesanales, serán propiedad de las asociaciones obreras.
7.- Adversarios de todo poder estático, no reconocemos ninguna clase de derechos históricos
o políticos. Para nosotros, Polonia sólo existe allá donde el pueblo quiere ser polaco y se reconoce como tal: Polonia dejará de existir allá donde este mismo pueblo no desee más pertenecer a la Federación polaca y se adhiera libremente a otro grupo nacional.
8.- Extendemos una mano fraternal a todos nuestros hermanos, a todos los eslavos que, al igual que nosotros, se encuentran bajo el yugo del gobierno que, como nosotros, detestan, en particular, los gobiernos moscovita, turco y alemán. Estos pueblos eslavos tienen plenamente derecho a reivindicar su independencia y su plenitud nacional.
9.- Finalmente, extendemos nuestra misma mano fraternal a todos los otros pueblos que aspiran a la libertad. Estamos dispuestos a hacer servir todos los medios que tengamos a nuestro alcance para ayudarlos a conseguir nuestro fin común.
¡Viva la revolución social!
íViva la Comuna Libre!
¡Viva la Polonia democrática y social!» (2).
Igualmente Bakunin nos define su federalismo político en el discurso realizado en 1867 en el congreso de la Liga por la Paz y la Libertad:
«Todo estado centralista, por liberal que quiera presentarse y no importa la forma republicana de la cual se vista, es necesariamente un opresor, un explotador de las masas trabajadoras del pueblo en beneficio de las clases privilegiadas. Necesita un ejército para contener estas masas en ciertos límites, y la existencia de este poder armado le lleva a la guerra. Por eso acabo diciendo que la paz internacional es imposible mientras no se haya aceptado el siguiente principio con todas sus consecuencias: toda nación débil o fuerte, pequeña o grande, toda provincia, toda comunidad tiene derecho absoluto a ser libre, autónoma de existir, y en este derecho todas las comunidades son solidarias en tal grado que no es posible violar estos principios respecto a una sala de ellas, sin poner simultáneamente en peligro todas las otras».
Por otra parte, M. Bakunin diferencia netamente la Nación del Estado. Para él, la nación viene a ser un hecho natural, un hecho popular. La patria y la nacionalidad son para él como la misma individualidad, hechos naturales y sociales, fisiológicos e históricos.
«El Estado no es la patria, es la abstracción, la ficción metafísica, mística, política, jurídica de la patria. Las masas populares de todos los países aman profundamente a su patria, pero es este un amar real, natural. No se trata de una idea: se trata de un hecho.. Por eso me siento franca y constantemente el patriota de todas las patrias oprimidas» (3).
Para Bakunin, la patria representa el derecho irrebatible y sagrado de todo hombre, de todos los grupos de hombres, asociaciones, comunidades, regiones, naciones, de vivir, sentir, pensar y crear y de actuar a su manera, siendo esta manera de vivir y de sentir siempre el irrefutable resultado de un desarrollo histórico.
Sin embargo, para él la patria y la nacionalidad no son principios, por la sencilla razón de que solamente se puede dar tal nombre a aquello que es universal y común a todos los hombres. Así dice:
«… No hay nada más absurdo y a la vez perjudicial y funesto para el pueblo que sostener los falsos principios de nacionalidad como ideal de todas sus aspiraciones. La nacionalidad no es un principio humano universal; es un hecho histórico, local, que al igual que todos los hechos reales e inofensivos, tiene el derecho a exigir la aceptación general. Todo pueblo, por minúsculo que sea tiene su propio carácter, su modo particular de vivir, de hablar, de sentir, de pensar, de actuar, y es en esta idiosincrasia en lo que consiste la nacionalidad, la cual deriva de toda la vida histórica y de la suma total de las condiciones de vida de este pueblo». (4)
Para M. Bakunin, el auténtico patriotismo, el nacionalismo legítimo es aquel que no confunde el amor a la patria o a la nación con el servicio al Estado o subordinación a un gobierno, y que no antepone la particularidad propia —aunque esta sea natural y valida— a la universalidad del humano. Ya que el camino de la liberación nacional no puede separarse de la revolución social, ni este de la federación de Comunas y de las empresas colectivizadas
2. La posición de Kropotkin
Por otra parte, Piotr Kropotkin, otro gran clásico anarquista ruso, escribía del todo considerando la gravedad de la «cuestión irlandesa» en una carta a María Korn, el once de mayo de 1897:
«Me parece que el carácter puramente nacionalista de los movimientos de emancipación nacional es inexistente. Siempre hay motivos económicos, o bien es la libertad y el respeto del individuo que hay que salvaguardar. Nuestra tarea habría de ser la de hacer aparecer los problemas económicos. Creo, además, creo, después de haberlo reflexionado largamente, que el fracaso de los movimientos nacionales en Polonia, Finlandia, Irlanda, etc., residen en el problema económico. En Irlanda, la dificultad principal proviene del hecho de que los jefes del movimiento, grandes propietarios, igual que los ingleses, vaciaron el movimiento de emancipación nacional de su contenido social.
( .. ) Me parece que en cada uno de estos movimientos de emancipación nacional se nos reserva una tarea importante: plantear el problema en sus aspectos económico y social, y esto paralelamente a la lucha contra la opresión extranjera.
(…) En todos los lugares donde el hombre se rebela contra la opresión individual, económica, estática, religiosa y sobre todo nacional, nuestro deber es estar a su lado».
En este texto se puede ver claramente cual es la actitud de Kropotkin ante la opresión nacional y los movimientos de liberación nacional.
Kropotkin sabía ya entonces que la lucha antiimperialista se planteaba en términos de liberación nacional y de lucha de clases, deduciendo que solamente la victoria de la clase obrera podría resolver la cuestión nacional en el sentido de los intereses del pueblo trabajador. Kropotkin, como Bakunin, reconocía el contenido revolucionario de las luchas autónomas de liberación nacional, en las cuales creía que los libertarios habían de participar activamente del todo, planteando la cuestión social, a fin de conseguir una verdadera liberación.
3. Macedonia, 1903: una experiencia de revolución social y de liberación nacional
Ya en el siglo XIX hubo una participación libertaria en luchas de liberación nacional, como las de Bosnia y Hercegovina, y sobre todo la insurrección búlgara de 1876, en la cual participa el famoso poeta libertario Boter. En el año siguiente, 1877, estalló la guerra ruso-turca por la cual Bulgaria accedía a la independencia, pero a causa de las presiones y los intereses del capitalismo occidental —principalmente Inglaterra— una parte del territorio búlgaro, Macedonia, fue devuelta otra vez a Turquía, comenzando entonces la lucha de Macedonia contra el ocupante turco, y apareciendo también la “cuestión Macedonia”, provocada por las potencias europeas.
A partir de 1893 en todas las ciudades había escuelas búlgaras y se comenzaron a formar las primeras células de la futura organización revolucionaria del interior de Macedonia, constituida en 1894-1895, bajo el impulso e influencia libertarla: ORIMA (Organización Revolucionaria del Interior de Macedonia y de Adrinoble).
La ORIMA constituye su Comité Central en Salónica, con una delegación en el exilio, en Sofía. Sus principios eran de un espíritu internacionalista y proponían la liberación nacional de su país sometido por los turcos mediante la revolución.
Fue también importante la adhesión del Cenáculo de Ginebra, creado en 1898, constituido por diversos grupos anarquistas, los cuale s elaboran unos Estatutos del Comité Revolucionario Secreto Macedonio y publican un órgano de este Comité. También participaron en el movimiento revolucionario macedonio numerosos grupos libertarios búlgaros que tuvieron un papel importante en la lucha armada (más de 60 muertos). La preparación de la revolución dura una docena de años y acaba dando lugar a la insurrección de Tracia Oriental y Macedonia por agosto de 1903. Los libertarios aportaron la orientación, los objetivos y la acción armada. Las acciones armadas cambiaron de táctica con la aportación anarquista, ya que en lugar de atacar a las autoridades ocupantes turcas como se hacía hasta entonces, se ataca sobre todo las empresas de capital extranjero que mantenían al Imperio otomano.
La revolución se preparó ampliamente y reforzando la organización a través de la constitución de grupos y comités locales a fin de llegar a constituir las formas de organismos sociales capaces de crear una nueva sociedad que reemplazara a la del ocupante turco. Se formaron también nuevos grupos de combate, se hicieron bombas y se consiguieron armas del interior y de fuera; pero fue especialmente la propaganda la que tomó grandes dimensiones, englobando a toda la población a través de reuniones casi públicas, hechas frecuentemente en las iglesias.
Guerdjikov, dirigente anarquista y uno de los tres jefes elegidos en un congreso clandestino para dirigir la insurrección, organizó a partir de 1902 grupos de combate locales denominados “Grupos de la Muerte” que constuirían los núcleos del futuro ejército revolucionario, y también publicó un diario clandestino, ‘A las Armas’, y participó regularmente en la propaganda oral en las noches en la región de la Tracia Oriental.
La Insurrección desatada en agosto de 1903, derivó al mismo tiempo que lucha de liberación nacional contra los turcos en revolución social, que duró unos 30 días: por primera vez en la historia se manifestaba una tentativa de liberación nacional con una orientación de emancipación social, que toma un carácter plenamente libertarlo e influido por el pensamiento de Bakunin.
En la revolución desatada en Macedonia y en la Tracia Oriental participaron sólo en esta región más de 4.000 guerrilleros enfrentados con éxito a un ejército diez veces superior.
A pesar de los pocos días que dura la experiencia revolucionaria, se consigue una participación masiva de la población y fue abolida la propiedad privada y se procede a la colectivización, siendo regidas las ciudades y los pueblos por asambleas populares de donde salen las diversas comisiones encargadas del gobierno local.
Muy significativa fue la negativa de secundar, de añadirse, al movimiento revolucionario por parte de los comunistas (entonces socialdemócratas), que, además, tampoco participaron en el levantamiento que derroca la monarquía búlgara en 1923, dirigida también por los anarquistas.
A pesar de la derrota inevitable —con más de 20.000 refugiados en Bulgaria—, de la superioridad numérica y en armamento de los turcos, la lucha contra la ocupación extranjera continúa y sigue siendo importante la influencia de los libertarios en el movimiento independentista macedonio (5).
NOTAS:
1 Nin, Andreu: Els moviments d’emancipació nacional, pg. 104, Edicions Catalanes de Paris. Existe versión en castellano editada por Editorial Fontamara.
2 Programa de la Asociación Polaca Social-Revolucionaria de Zurich, 1863.
3 Carta abierta a los amigos de Italia, 1871.
4 Estatismo y Anarquía.
5 Guerdjikov lucha en la guerra de los Balcanes contra los turcos con unas compañías de guerrilleros anarquistas, empleando métodos revolucionarios y manteniendo una independencia total del ejército. En 1919 funda la FACB (Federación Anarco-Comunista Búlgara), y más tarde se niega a colaborar con el régimen comunista búlgaro, el cual le ofrecía todos los honores de héroe nacional, contestándoles “yo no estoy acostumbrado a besar los pies de los tiranos”.
Texto traducido del catalán por Trueno, correspondiente al capítulo 8 del libro Anarquisme i alliberament nacional, editado por El Llamp en 1987. Existe una versión resumida en castellano, realizada por sus mismos autores “el Colectivo Ikària” bajo el título Por la independencia total y la anarquía sin límites (…).
[Tomado de El Baifo, nº 5, pp. 14-19. Diciembre de 1991].